¿Cómo se monetiza la 5G? Nadie tiene idea, pero todos quieren hacer creer que saben la respuesta

Llega el Mobile World Congress 2018 (MWC2018) y, evidentemente, la 5G será uno de los temas que más titulares abarcará —y para realizar esta afirmación no hemos necesitado una bola de cristal—. La tecnología, como en anteriores generaciones, se desarrollará sin demasiados problemas o, por lo menos, sin demasiados problemas desconocidos a pesar de que se intenta crear una nueva generación mucho más eficiente que las anteriores en su implementación y gestión. Pero lo que todos se preguntan y nadie sabe responder es: ¿cómo se monetiza la 5G?

Es una pregunta que se hace demasiadas veces de forma retórica pues nadie la responde o resuelve de forma directa. Ahora bien, caminos alternativos siempre emergen para acabar respondiendo una inquietud que podríamos definir como inversa. Si la pregunta trata sobre monetización, la respuesta siempre se lleva al terreno del ahorro. La 5G utilizará bandas espectrales más eficientes, será en sí misma una tecnología también más eficiente, la gestión de la red y del tráfico será automático y tendrá la inteligencia suficiente para hacer que la oferta de 1 GB de datos sea 10 veces más eficiente que en la 4G. Esto ha demostrado ser un pobre argumento pues dentro de cinco años el volumen de tráfico demandado será exponencial al que experimentan hoy los operadores. Es decir, siempre las eficiencias se asumen con una tecnología de futuro, pero con patrones de consumo presentes.

¿Es este argumento nuevo? Pues la respuesta es no, y no hace falta tirar de archivo para confirmar. El ahorro en la oferta de servicios de datos fue siempre la respuesta a la monetización. Pasar de GPRS/EDGE a 3G venía con esa premisa y lo mismo cuando avanzamos a la 4G. Pero ¿y los modelos de monetización?

Pues los modelos de monetización o no existen o quedan fuera del radar de los operadores como un avión furtivo (stealth aircraft). Sí, ya sé que todos hemos oido hablar de Network Slicing como una de las características de la 5G que permitirá acceder a la monetización en los verticales, con porciones de red dedicadas y con los requisitos de conectividad necesarios para cada uno de ellos. Y es en estos verticales donde se concentra el debate de la monetización de la 5G, dejando ya el mercado de usuarios masivos fuera de la ecuación pues es difícil convencer a un operador que con la 5G no serán los proveedores over the top (OTT) los que mejor sabrán aprovecharse de las mejoras —hay analistas y operadores que creen que convirtiéndose en Netflix van a capturar al usuario final por la red y los contenidos multimedia—. La corta y reciente historia nos muestra un panorama por el cual con la llegada de cada nueva “G” los operadores se van desmembrando en lo que al negocio se refiere. Si algo puede suponer la 5G, dejando todos los factores inalterados —y nada hace pensar que se vayan a alterar—, sólo puede ser que creará más amputaciones al negocio tradicional de los operadores, si es que queda algo que amputar.

Sin consumidor final, la 5G se convierte en esclava de los sectores industriales, los cuales han sido invitados por la propia industria, a través de ETSI, a que participen en el desarrollo del estándar de la tecnología para asegurar que no sólo cumple con lo que los operadores creen que necesitan los verticales para cobrarles por nuevos servicios, sino que, verdaderamente, se amolde a estos verticales y, además, de salida comprendan la utilidad de la 5G. Porque si los verticales no la entienden, no la contratarán.

La exposición de la infraestructura 5G a los potenciales clientes es un aspecto fundamental, pero finalmente los verticales —y las empresas que los componen— invertirán más en aplicaciones concretas que les resuelvan sus propios problemas de eficiencia y monetización que en conectividad. El propio Ericsson, que no puede ser sospechado de no querer que el acceso sea el factor dominante de las redes, estima que los ingresos por acceso IoT serán sólo un 10 por ciento de toda la facturación del mercado de dispositivos conectados.

El sector de las telecomunicaciones tiene que entender que los verticales y sus jugadores no están esperando a la 5G para llevar a cabo su propia transformación digital, por lo que monetizar la red requerirá algo más que permitir a los clientes aumentar o reducir ancho de banda y latencia de la red bajo demanda. Y los verticales van a requerir soluciones IoT que justifiquen su inversión y al igual que los operadores querrán invertir en IoT si ahorran y generan nuevos ingresos.

Cuando alguien les intente responder a la pregunta sobre cómo se monetiza la 5G, escuchen bien los argumentos y asegúrense de que no les responden a la pregunta sobre cómo la 5G es más eficiente que la 4G, pues este argumento sólo responde a la pregunta ¿cómo me ahorro OPEX en la 5G?

Y en el ahorro de CAPEX, ¿dónde queda en la 5G? Bueno, a esta pregunta se está aún intentando responder y seguramente tendrán una respuesta satisfactoria mucho antes que a la pregunta de la monetización.

Ya están advertidos.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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