Estados Unidos reenfoca su estrategia en torno a la producción de semiconductores. A un semestre de haber pedido la derogación de la Ley Chips y Ciencia por valorarla “horrible”, el presidente del país, Donald Trump, comenzó con un camino que promete multiplicar: anunció la compra del 10 por ciento de las acciones de Intel y advirtió que buscará replicar la apuesta.
El apoyo a Intel es oficial
El viernes, el gobierno estadounidense e Intel sellaron un acuerdo que resulta histórico tras invertir 8.900 millones de dólares en acciones ordinarias la empresa, a cambio de ampliar la expansión de su cadena de suministro de semiconductores con más de 100.000 millones de dólares.
En el comunicado de la compañía, se advierte que esta inversión oficial “refleja la confianza que la Administración tiene en Intel para impulsar prioridades nacionales clave y el papel crucial que desempeña la compañía en la expansión de la industria nacional de semiconductores” y aclara que esta participación accionaria se financiará con los 5.700 millones de dólares restantes en subvenciones otorgadas previamente, pero aún no pagadas, a Intel en virtud de la Ley Chips y Ciencia; y con 3.200 millones de dólares otorgados a la empresa en el marco del programa Secure Enclave, iniciativa en la que la fabricante participa para suministrar semiconductores “fiables y seguros al Departamento de Defensa del país”.
También se precisa que, a los 8.900 millones de dólares anunciados, se sumarán otros 2.200 millones de dólares en subvenciones enmarcadas en la Ley Chips, marco en el que la empresa ya se adscribió 11.100 millones de dólares.
“Como la única empresa de semiconductores que realiza I+D y fabricación de lógica de vanguardia en Estados Unidos, Intel está firmemente comprometida con garantizar que las tecnologías más avanzadas del mundo se fabriquen en Estados Unidos”, declaró Lip-Bu Tan, director ejecutivo de Intel, y valoró que “el enfoque del presidente Trump en la fabricación de chips en Estados Unidos está impulsando inversiones históricas en una industria vital, esencial para la economía y la seguridad nacional del país. Agradecemos la confianza que el presidente y la administración han depositado en Intel, y esperamos trabajar para impulsar el liderazgo tecnológico y manufacturero” del país.
Por su parte, Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos, celebró el acuerdo y apostó a que “a medida que más empresas buscan invertir en Estados Unidos, esta administración mantiene su compromiso de reforzar el dominio de nuestro país en inteligencia artificial, a la vez que fortalece nuestra seguridad nacional”.
Según los términos anunciados, el gobierno acuerda adquirir 433,3 millones de acciones ordinarias de Intel a un precio de 20,47 dólares por acción, equivalente a una participación del 9,9 por ciento, y será una propiedad pasiva, sin representación en el Consejo de Administración ni otros derechos de gobernanza o información. El gobierno también se compromete a votar con el Consejo de Administración de la Compañía en asuntos que requieran la aprobación de los accionistas, con pocas excepciones.
Además, la administración pública recibirá un warrant a cinco años (que confiere el derecho, pero no la obligación de comprar o vender un activo subyacente), estipulado a 20 dólares por acción, por un cinco por ciento adicional de las acciones ordinarias de Intel, ejercitable sólo si la empresa deja de poseer al menos el 51 por ciento del negocio de fundición.
Intel también precisó que las disposiciones existentes de recuperación y participación en las ganancias asociadas con la subvención de 2.200 millones de dólares previamente distribuida por el gobierno, bajo la Ley Chips -que ya tiene una vigencia superior a los tres años-, se eliminarán para crear permanencia de capital a medida que la compañía avanza con sus planes de inversión en el país.
Según precisó la fabricante, en los últimos cinco años, invirtió 108.000 millones de dólares en capital y 79.000 millones de dólares en I+D destinados, sobre todo, a ampliar la capacidad de fabricación y de la tecnología de procesos en el país; que la fabricación de semiconductores ya involucró una apuesta superior a los 100 000 millones de dólares sólo para ampliar sus fábricas en ese territorio, entre las que destacó a la de Arizona, cuya producción a gran escala comenzará a fin de 2025.
A fin de 2024 y ante las dificultades financieras que exhibió Intel, Qualcomm hizo público su interés en adquirirla; pero las negociaciones se enfriaron y, al menos hasta ahora, nada se concretó.
SoftBank, también apuntala a la fabricante
Hace una semana, se conoció que SoftBank Group Corp, firmó con Intel un acuerdo definitivo de compra de valores, mediante el que la japonesa invertirá 2.000 millones de dólares en acciones ordinarias de Intel, al pagar 23 dólares por acción; en el marco de la profundización de compromisos para fomentar el desarrollo de semiconductores en Estados Unidos.
“Los semiconductores son la base de toda industria” dijo Masayoshi Son, presidente y director ejecutivo de SoftBank, y evaluó que “esta inversión estratégica refleja nuestra convicción de que la fabricación y el suministro de semiconductores avanzados seguirán expandiéndose en Estados Unidos, donde Intel desempeñará un papel fundamental”.
Y, según se dejó claro en el anuncio, la inversión apuesta al largo plazo en el camino de evolcuionar y apuntalar la transformación digital, la computación en la nube y la infraestructura de próxima generación; norte que Estados Unidos ya trazó al presentar Stargate Project hace siete meses.

Imagen: Killer Biscuit/Flickr
¿Se nacionaliza la industria del chip?
Con críticas a la legislación existente para la promoción de la industria de semiconductores (de Chips y Ciencia, de 2022); en medi ode una guerra comercial basada en aranceles (entre los que se ponderó un posible capítulo aparte para los chips); a horas de haber sellado su acuerdo con Intel y tras ocho meses de haber asumido en su segundo mandato presidencial, Trump dijo a la prensa internacional que su intención es replicar este tipo de acuerdos para impulsar al sector en el país y, con ello, fomentar el desarrollo y el empleo.
“NO PAGUÉ NADA POR INTEL, CUYO VALOR ES APROXIMADAMENTE 11 MIL MILLONES DE DÓLARES. Todo va a Estados Unidos. ¿Por qué la gente “estúpida” está descontenta con eso? Haré tratos así por nuestro país todo el día” dijo Trump en un post publicado en su red social TruthSocial, y agregó: “me encanta ver cómo sube el precio de sus acciones, haciendo que Estados Unidos sea cada vez más rico. ¡¡¡Más empleos para Estados Unidos!!! ¿A quién no le gustaría hacer tratos así?”.
El posteo -y su mirada estatista- corrió como agua en las redacciones de todo el mundo. En la prensa local se lo mira con desconfianza. El The Wall Street Journal (WSJ) publicó un editorial crítico contra esta operación, a la que calificó como “nacionalización de facto de la empresa de semiconductores, histórica pero en crisis”.
Todo, de momento, está sujeto a aprobaciones; pero pinta un poco el horizonte.
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