Aunque Brasil avanza con tendidos de comunicaciones de forma exitosa, al punto de superar con márgenes récords los compromisos establecidos con las operadoras (como es el caso de 5G) y que también trabaja en estrategias de conectividad escolar de largo plazo o que avanza con proyectos para el desarrollo productivo, la brecha digital persiste. Por eso, la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) y el Instituto de Defensa del Consumidor (Idec) realizaron una Encuesta de Conectividad Significativa para mapear el estado de situación de la conexión digital en el país desde la perspectiva de los usuarios. Los resultados son elocuentes.
El trabajo puso el foco en todo el espectro de temas, abordó desde la perspectiva de los dispositivos, de las habilidades digitales y hasta del uso de la tarifa de datos y promete ofrecer herramientas concretas para que el regulador avance en nuevas normativas que permitan sanear las falencias. La foto general supone, entre otras cosas, la imposibilidad de acceder a derechos fundamentales.
Los detalles
El celular tiene un lugar central en el acceso a Internet por ser el dispositivo más utilizado al momento de tener que desarrollar actividades en línea. Y, como es de esperarse, hay barreras dadas entre el dispositivo y la capacidad de gasto las personas. La mitad de las personas cuyos ingresos no superan el salario mínimo (SM) tiene dispositivos básicos (cuyo valor no supera los mil reales), mientras que en la otra punta de la pirámide económica-social, predominan los dispositivos más caros; y, con ello, la disparidad de posibilidades.
Sin embargo, y más allá del equipo que se disponga o la clase económica a la que su ingreso la condiciona, más de la mitad de la encuesta confirmó que su último recambio de dispositivo fue en no más de dos años. Ergo, la mayoría de la población tiene teléfonos celulares relativamente nuevos.
La asequibilidad también condiciona la posibilidad de tener otro dispositivo y esa fue la respuesta que dio el 47,3 por ciento que no tiene computadora (ni de escritorio, ni portátil) porque no puede pagarla. Cerca suyo, el 30 por ciento de los encuestados dijo no tener una computadora por desinterés o desconocimiento de su uso.
Otro dato revelador es que las personas de menores ingresos pasan menos tiempo conectados. La encuesta precisa que se trata del 35 por ciento de quienes tienen ingresos que no superan el salario mínimo y el 35,6 por ciento de quienes perciben entre uno y tres salarios mínimos, pasaron siete o más días sin acceso a Internet móvil en los 30 días previos a la encuesta.
Este dato empeora si se observan los resultados ofrecidos por consumidores con menores ingresos: el 11,6 por ciento de las personas encuestadas dijo haber pasado más de 15 días sin acceso, una cifra casi seis veces mayor que la registrada entre quienes ganan más de tres salarios mínimos (2,2 por ciento). Esto, como es de esperarse, impacta en el menor uso de servicios bancarios, trámites administrativo-gubernamentales, estudio y hasta de acceso a la salud. Sí, por no tener reserva de datos en el celular ni acceso a WiFi, el 52,3 por ciento de los encuestados dejó de acceder a servicios de salud.
¿Y ahora?
“La encuesta muestra, con cifras en mano, las dificultades que aún enfrenta nuestra ciudadanía para conectarse. Y deja claro dónde residen los mayores problemas, cuya solución exige una acción firme del Regulador”, dijo al respecto el concejal Vicente Aquino, presidente del Comité de Defensa de los Usuarios de Servicios de Telecomunicaciones (CDUST) sobre los resultados que arrojó este trabajo, realizado mediante entrevistas telefónicas concretadas entre agosto de 2023 y junio de 2024 y en la que participaron 593 personas ubicadas en diferentes partes del país.
“Los datos de la encuesta revelan que la desigualdad también se ve perpetuada por los desafíos a la conectividad, como lo demuestran las cifras sobre costos y el impacto de los límites de datos”, dijo Luã Cruz, coordinador del programa de Telecomunicaciones y Derechos Digitales del Idec, y agregó que “vemos un camino necesario: promover una conectividad significativa es esencial para la defensa y promoción de los derechos fundamentales”.
“Los hallazgos de la investigación sugieren que, a pesar de los avances en conectividad en el país, todavía existen desafíos para promover la conectividad significativa para todos. La investigación identificó puntos de atención importantes para el avance de iniciativas relacionadas con el desarrollo de la conectividad significativa en el país”, dice entre sus conclusiones este trabajo -que está disponible aqui-. Allí se plantea la necesidad de “comprender mejor los diversos aspectos que rodean este tema, por lo que puede ser necesario realizar estudios que profundicen el conocimiento e indiquen caminos para políticas públicas”.
Se trata de un documento intersante porque ofrece una foto de la realidad: que los costos de los dispositivos y las limitaciones de datos móviles impiden que muchos accedan a la conectividad significativa, y que aunque la mayoría de las personas prefiere usar computadoras para actividades importantes, muchos no pueden tener una. Vaya si no es un desafío la inclusión digital.


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