El mercado secundario de espectro promete estar mucho más activo en la segunda mitad de la década. Los remanentes de bandas para 5G que quedaron remanentes en varias licitaciones concretadas en los últimos cinco años permiten pensar en nuevas oportunidades, especialmente para operadores regionales. Lo que está sucediendo en Brasil habilita esta posibilidad. Hace poco más de una semana Brisanet fue autorizada a utilizar frecuencias en la banda de 700 MHz con ese objetivo, un caso testigo para observar.

Si bien la autorización para utilizar estas bandas se otorgó en forma precaria, esto le permite a Brisanet expandir su conectividad móvil y fija, incluso en zonas rurales. Y fortalece su presencia en el nordeste brasileño donde ya brinda servicios de fibra óptica y 5G, tal como lo informó Teletime. En 2028, cuando venza el plazo de uso de las subbandas de 700 MHz, y en 2030, cuando ocurra lo mismo con la de 2.3 GHz se verá.
Aquí es donde aparece una proyección optimista.
Con la mira en Brasil
Brasil aprobó en 2016 su Reglamento de Uso de Espectro y en 2019 habilitó la reventa o transferencia de bandas entre los actores del mercado. Hasta ahí no había pasado gran cosa, pero sí había una base legal que apuntaba a dinamizar a ese segmento. El punto de inflexión se produce tras la licitación 5G en donde también se disponibiliza espectro para 4G que gana Winity. El supuesto nuevo entrante no cumplió con las exigencias establecidas por el regulador y terminó devolviendo el espectro. A partir de ahí, la Anatel comenzó a escribir otra historia.
Desde entonces, la Anatel recibió 2.600 pedidos de espectro para uso secundario. Brisanet, Cloud2U, iez!Telecom, Claro, Unifique, Ligga y otras operadoras regionales son algunas de las empresas que ya recibieron espectro bajo este parámetro. En todos los casos, la entrega se efectúa por subbandas para determinadas localidades.

Imagen creada con IA
Brisanet ya cuenta con autorización para usar espectro en modo secundario en 401 ciudades, iez!Telecom en 290 localidades, y Claro en 69 áreas de San Pablo, y Unifique en cuatro ciudades.
A partir de la experiencia que, desde hace poco más de un año, viene tomando forma concreta en Brasil, otros países también están buscando encarar el tema. En casi todos los casos, aparece la intención de promover a nuevos jugadores dentro del mercado de las telecomunicaciones. O, mejor dicho, a que prestadores medianos y pequeños que no participan del negocio móvil tradicional puedan acceder a él bajo esta modalidad, más accesible, aunque sin dejar de estar regulada.
Colombia es uno de los países que camina en esa dirección. En su Plan Maestro de Gestión del Espectro contempla algunos mecanismos de mercado secundario de espectro, como alquiler, comercio y subdivisión de licencias. Cerca del 21 por ciento del espectro disponible en este país no está asignado, y el mercado secundario podría ser una alternativa para distribuir el recurso. Esta línea se vio fortalecida a partir de la licitación 5G, que en diciembre cumplirá dos años. Si bien Colombia no pudo avanzar en las nuevas fases previstas en aquella oportunidad para otorgar más bandas, sí trabaja en encontrar opciones, entre las que se baraja la posibilidad de entregar espectro a verticales.
Caminos con piedras
En Chile, la normativa permite la transferencia completa de concesiones de espectro autorizadas por la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel). Pero no hay regulación sobre transferencias parciales o alquiler de bloques dentro de una concesión. Pareciera haber un consenso extendido sobre la necesidad de una norma clara al respecto.
Argentina ha anunciado la intención de avanzar hacia un mercado secundario de espectro para mejorar la eficiencia pero hasta ahora no ha habido demasiadas novedades. Algo similar ocurre en México donde si bien existen regulaciones desde 2016 en esa dirección y se han producido algunas transferencias entre actores, la política en torno al cobro de derecho de uso del espectro desalienta cualquier iniciativa. En los últimos años fue más notorio que las operadoras devolvieran espectro que se dinamizara ese segmento.

En todos los casos aparece la necesidad de incentivar a otros jugadores a ingresar al mercado secundario de espectro como forma de vitalizar a un sector que, definitivamente, necesita reglas nuevas para la conectividad total que se pretende. Esto se ve como un camino para continuar incentivando inversiones en infraestructura en donde el regulador sigue arbitrando por el control de un “bien público”, tal como lo es el espectro.
¿Qué se puede esperar en la segunda mitad de la década entonces? Mayor flexibilización y dinamismo en la compraventa o leasing de espectro. Las bandas que quedaron sin candidatos en las licitaciones 5G serán las que ocupen un rol central en estos nuevos esquemas. El ingreso de nuevos prestadores también se presenta como una tendencia clara, inclusive provenientes de otras actividades, aún cuando se trata de un punto resistido por la industria de las telecomunicaciones en general.
Los nuevos usos también resultarán gravitantes en las decisiones que tomen los reguladores en este sentido. Otra vez: la era de la hiperconectividad que se avecina exigirá que un recurso como el espectro radioeléctrico esté en manos de quienes puedan ampliar áreas de cobertura, ofrecer nuevos servicios, y mejorar la calidad de los que ya brindan. Para que esto se cumpla, los reguladores deberán tomar un rol activo, flexible y atento al devenir de la industria. Hay oportunidades. Dependerá de cómo se mire hacia el largo plazo.
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