Hace cuatro semanas, el Ministerio de Comunicaciones de Brasil (MCom) lanzó una convocatoria para recolectar 200 toneladas de residuos electrónicos en un mes y lo logró con creces: superó las 1.000 toneladas. Se trata de una iniciativa que, instrumentada por un gobierno, trajo a la agenda a aquellas propuestas tantas veces planteadas en la industria, tendientes a robustecer la economía circular para proteger el medioambiente y enfrentar un problema que es global: la basura electrónica.
La campaña se llamó “Desafio Sumaúma Digital”, en honor al árbol de la Ceiba o kapok, que es sagrado por las poblaciones originarias de la Amazonía y que es valorado como “Árbol de la Vida” o “Madre de la Selva” por su tamaño gigante y su importancia ecológica y espiritual; y cuya iniciativa se enmarcó en la cita medioambiental de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) que desde este lunes y hasta el 21 de noviembre se desarrolla en la ciudad de Belém, en Brasil.
“Cuando lanzamos el Desafío Digital Sumaúma hace un mes, invitamos a la sociedad a participar, reflexionar sobre la gestión de residuos y dar un nuevo uso a lo que ya no era útil. El resultado demuestra la movilización y el compromiso que logramos alcanzar en nuestros centros de reciclaje”, declaró el ministro Frederico de Siqueira Filho.
La meta del MCom fue ambiciosa, pero superada en cinco veces, al totalizar las 1.050 toneladas recolectadas de residuos eléctricos. El logro fue articulado a través del programa Computadoras para la Inclusión, una iniciativa que ofrece circularidad a la tecnología: reduce la cantidad de desechos electrónicos al recuperar computadoras y otros dispositivos tecnológicos que, luego, dona a poblaciones a las que, a su vez, dota de alfabetización digital y de capacitación profesional.
Y a esto se suman otros datos de valor. Por ejemplo, que cada árbol de kapok equivale, en promedio, a una tonelada de biomasa, lo que significa que cada tonelada de residuos recolectados corresponde simbólicamente a la plantación de un nuevo árbol de kapok.
El Mcom también citó relevamientos técnicos realizados en colaboración con Green Eletron, en el que se precisó que el tratamiento de una tonelada de residuos evita la emisión de casi dos toneladas de carbono, que ahorra más de 18.000 litros de agua y que reduce significativamente el consumo de energía.
“Al multiplicar esto por la cantidad total recolectada, obtenemos impactos ambientales reales y consistentes, que ayudan a Brasil a demostrar aquí en la COP30 que es posible combinar la acción climática con la participación social”, dijo el MCom sobre este logro que ofreció una respuesta circular, pero que también generó conciencia al crear espacios de debate y capacitación sobre buenas prácticas ambientales, a las que asistieron 2.700 personas jóvenes, líderes comunitarios, educadores populares y trabajadores del reciclaje en diferentes latitudes del país; entre otras propuestas de sensibilización. Si, circular… y redondito.