Chile ostenta uno de los indicadores de infraestructura digital y acceso a las TICs más altos de la región. Pero hechos acontecidos en los últimos días dejaron en evidencia ciertos cuestionamientos al funcionamiento de uno de los proyectos de conectividad más importantes impulsados por el Estado chileno, la Fibra Optica Nacional (FON), cuya construcción estuvo a cargo de Wom. Aparecieron sobre la mesa problemas estructurales de la industria de las telecomunicaciones en el país, más que de una empresa en particular.
Por un lado, la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), a cargo de Romina Garrido, junto al Delegado Presidencial Regional, Julio Anativia, encabezaron el primer encuentro de la Mesa de Conectividad y Seguridad Pública en la Región del Biobío. El objetivo de este espacio es definir una hoja de ruta para abordar los principales problemas de red que soporta la región, como el robo y el vandalismo de la infraestructura digital, tal como lo informaron desde el regulador.

Infraestructura de telecomunicaciones – Pixabay, Analógicus
Por el otro, una investigación de un medio periodístico de la región de Biobío, expuso el estado de la FON donde, a través de las fotografías provistas, se observó la falta de mantenimiento en determinados puntos de esa infraestructura, que describió como “trabajos de reparación ejecutados sin cumplimientos de estándares técnicos mínimos o tendido eléctrico en el suelo sin protección”, tal como lo describió el medio Biobío Chile (BBCL).
Chile Telcos señaló que la Región del Biobío es una de las cinco más afectadas por vandalización de infraestructura de telecomunicaciones y robo de baterías. Concentra el 18 por ciento de estos ataques a nivel nacional, pese a contar con solo el 8 por ciento de las antenas del país. A esto se suma que un 13 por ciento de la infraestructura móvil de la región ha sido afectada por este tipo de delitos, lo que da cuenta de la especial gravedad del problema en el territorio. Es aquí donde también se iniciará la estrategia Chao Cables para retirar los cables en desuso y ordenar la infraestructura digital. Elegir esta zona para lanzar la Mesa de Conectividad no fue casual.
La misma Garrido, dijo que “hoy la conectividad no es un lujo, es un servicio básico con el que las personas cuentan para su día a día. Este panorama se vuelve aún más crítico en zonas rurales, que muchas veces dependen solo de una antena para mantenerse conectados. Tenemos sitios como el de Quilacoya en Hualqui, que ha sido vandalizado ya ocho veces. Por eso es tan relevante esta instancia: para definir prioridades, cronogramas, compromisos, escuchar cuales son los dolores específicos en la Región del Biobío y enfrentarlos en conjunto”.
¿Problema de uno o problema de muchos?
La simultaneidad del reporte periodístico con la reunión de la Mesa de Conectividad del regulador llamó la atención. Parecen haber quedado en evidencia falencias a nivel de infraestructura que requieren resolución urgente. El foco quedó puesto en el trabajo realizado por Wom que en 2020 se adjudicó cinco de los seis tramos de la FON por 86.000 millones de pesos (algo más de 102 millones de dólares).
Sobre el informe periodístico, y en su defensa, Wom Chile aseguró que realizan “de manera permanente las inspecciones, mejoras y mantenimientos necesarios de nuestra red – las que se refuerzan durante el período de invierno con el propósito de asegurar la continuidad y calidad de nuestro servicio”. Y que en el caso específico de FON, “las revisiones y mantenciones se realizan de manera preventiva y continua abarcando tanto la atención de incidencias como la mitigación de afectaciones provocadas por la intervención de terceros”.

Más allá de las declaraciones oficiales, la FON tiene un problema que urge resolver. Y en la industria de telecomunicaciones de Chile lo saben bien. “El FON está recomplicado”, dijo una fuente de la industria consultada sobre el tema.
En la reconstrucción hecha por TeleSemana.com hubo que ir hasta el Chapter 11 de Wom, momento en que la compañía ya tenía el proyecto de despliegue atrasado porque no les pagaba en tiempo y forma a los contratistas. “Los más chiquitos se fueron a la quiebra y eso generó un mal precedente”, sostuvo la fuente. No se mencionó que toda la obra esté mal ejecutada pero sí que la falta de pago a los contratistas impactó a nivel de la red, aún cuando pueda ser que sólo una parte de esa infraestructura no esté bien terminada o no esté mantenida.
La fuente consultada indicó que Wom arrastra un problema estructural tras salir de la quiebra pues tiene la obligación de cumplir con los despliegues que no hizo en tiempo y forma -compromiso que asumió frente a la Subtel- y a la vez debe concentrar esfuerzos en mantener lo ya construido.
En otras palabras, cualquier problema de la red, en este caso de la FON, más allá del operador involucrado, impacta a nivel general. Un corte en una región, por más que represente un porcentaje menor en términos de infraestructura de conectividad, se sentirá en el grueso de esa red. Con un detalle adicional: todas las compañías de telecomunicaciones que actúan en Chile están en la búsqueda de la eficiencia. Y ese objetivo implica desvincular personal. Suena crudo pero es así.
Infraestructura a todo nivel
Es una situación que, en el caso de Chile, también se repite en el sector de la energía eléctrica. Empresa de energía que no hace mantenimiento, solo tiene que esperar a una lluvia para que comunas completas se queden sin luz, indicó la fuente. De hecho, el mes pasado, la Cámara Chilena de Infraestructura Digital (Idicam), se reunió con la ministra de Energía, Ximena Rincón, para conversar sobre la necesidad de garantizar la estabilidad y continuidad del servicio energético, como condición base de la infraestructura de conectividad.
Las consecuencias de las decisiones vinculadas con las eficiencias también se están advirtiendo a nivel de calidad de los servicios cuando ese objetivo se alcanza a través de ajustes de personal. Los cortes de la conectividad que, antes, demoraban de dos a tres horas en resolverse, ahora pueden demandar 10 horas, aseguró la persona consultada. El costo de las cuadrillas técnicas es un tema que atraviesa a todos los operadores chilenos. “Es un problema estructural más que de Wom”, admitió la fuente.

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La fiscalización del regulador junto a las medidas de seguridad que impulsen comunas y municipios para prevenir el vandalismo se advierten sensatas en el actual estado de situación, comenzando por la Región del Biobío. A nivel país, entre 2025 y los primeros cinco meses de 2026 se registraron cerca de 3.000 eventos vandálicos y 8.739 baterías robadas, lo que generó pérdidas directas a la industria superiores a los 45 millones de dólares, mientras que el impacto económico directo nacional solo en lo que va de 2026 ya supera los 6 millones de dólares, aseguró ChileTelcos.
La conclusión se advierte tan obvia como compleja: si Chile no resuelve rápidamente estos problemas, dejará de ocupar el podio que hoy ostenta en términos de acceso y calidad a las TICs. También se alejará la posibilidad de convertirse en un hub digital regional.
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