Las deudas en la industria de las telecomunicaciones resultan cada vez más insostenibles. Es la razón por la que Hughes Satellite decidió acudir al Capítulo 11, el procedimiento de bancarrota que se contempla en los Estados Unidos, para poder reestructurar una deuda de millones de dólares. El pasado 1 de agosto, la operadora satelital debía hacer frente a un pago por 1.500 millones de dólares que no logró concretar. Explicar lo que sucedió va más allá de ese default.
La empresa, subsidiaria de EchoStar Corporation, pidió esa medida y arrastró a las unidades de negocios que están bajo su paraguas, como Hughes Network, mediante la cual brinda servicios provenientes de satélites GEO, más allá de su estrategia vinculada con prestaciones multiórbita. La operadora garantizó que continuará ofreciendo sus servicios, además de atender a los clientes, cumplir con los contratos con los proveedores, pagarle a los empleados y mantener la red. Es decir, no se trata de una liquidación financiera sino de un proceso de reorganización.

Imagen creada con Gemini
El lunes pasado, Hughes debía abonar 1.500 millones de dólares, tal la deuda que arrastra esta filial. Tenía en caja menos del 10 por ciento de ese monto, unos 102 millones de dólares. El camino elegido fue inexorable. Parte de ese problema de caja se explica por la constante pérdida de clientes que vienen soportando las subsidiarias de Hughes, especialmente HughesNet a partir de la competencia que comenzó a soportar de parte de Starlink. La banda ancha satelital LEO fue una estocada directa a la banda ancha provista por satélites geoestacionarios.
A partir del Capítulo 11, Hughes Satellite decidió no solo acceder a un tiempo lo suficientemente amplio como para reestructurar su deuda sino también refocalizar su negocio. Debido a la pérdida de clientes residenciales, la operadora decidió que, a partir de ahora, concentrará su estrategia en el segmento corporativo, básicamente, gobierno, empresas, defensa, conectividad para la aviación y soluciones administradas.
Esta decisión también explica por qué decidió llevar a la bancarrota a Hughes Satellite. Fue una forma de permitir que esa unidad de negocios se reformule sin afectar al resto del negocio de EchoStar. Dish TV, Sling TV y Boost Mobile, además de otras filiales menos populares no serán afectadas por el Capítulo 11 de Hughes, pese a que estas unidades también acudieron a esa figura para resolver sus problemas de deuda. En orden, la primera en pedir la bancarrota fue Dish DBS, luego le siguió Dish Wireless y, ahora, Hughes. Las operaciones que no están afectadas por este procedimiento son las de América Latina, es decir, las que presta HughesNet en Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y Chile.
Espectro en venta
La venta del espectro de EchoStar a AT&T fue, justamente, para reducir esas abultadas deudas, financiar Boost Mobile y otorgarle al holding un marco de mayor estabilidad. Y aquí viene bien repasar los escenarios que presenta cada unidad de negocio.
El pasivo total que arrastra el grupo ronda los 26.000 millones de dólares. El rojo más importante lo arrastra Dish DBS, la división que concentraba el negocio de la TV tradicional: son 10.700 millones de dólares de deuda financiera por emisión de bonos que se están reestructurando, en conjunto con la de Dish Wireless que es mucho menor y cuya cifra exacta no trascendió. A este monto se suman los 1.500 millones de dólares de Hughes Satellite.

5G . Crédito: Tortensimon – Pixabay
¿Por qué la presión para invertir en Boost Mobile? Fue el operador móvil virtual de T-Mobile adquirido por Dish en 2020 como parte de las condiciones impuestas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos para autorizar la fusión T-Mobile/Sprint. En aquel entonces, la idea era que Dish se convirtiera en el cuarto operador móvil nacional de este país.
Aquí viene lo interesante. En aquel momento Dish no solo compró una marca que, en la actualidad, posee 7,5 millones de clientes, una cifra muy lejana a los 119 millones de suscriptores de AT&T, los 132 millones de T-Mobile y los 146 millones de Verizon. También se comprometió a construir esa red móvil nacional por la que, en la última década, desembolsó entre 20.000 y 30.000 millones de dólares, según datos de la industria. Se trata de una cifra nunca confirmada a nivel oficial porque el cálculo incluye lo que ya había pagado Dish por espectro antes de ser adquirida por EchoStar.
Híbrido, porque no queda otra
A partir de la incorporación de Boost Mobile, gran parte del esfuerzo inversor se concentraría en 5G, según un artículo del Wall Street Journal. Pero no fue suficiente: Boost Mobile cuenta con un despliegue de 5G, pero en aquellos lugares en donde no tiene cobertura con esta tecnología se apoya en las redes de AT&T y T-Mobile. La compañía bautizó este modelo como Hybrid MNO.
Convertirse en un operador híbrido fue el camino obligado ante la venta de espectro de EchoStar, producto de las presiones financieras que la deuda de las distintas unidades de negocios -pero especialmente de Dish- aplicaron al holding de telecomunicaciones.

Imagen: Mintic.
El Capítulo 11 de Hughes Satellite se explica a través de esta sucesión de movimientos económico-financieros en un entorno de consolidación de la industria y de nueva competencia proveniente de las constelaciones LEO de Starlink.
¿Cómo seguirá esta historia? Por lo pronto habrá que esperar a que los distintos Chapter 11 se resuelvan de manera positiva para cada una de las subsidiarias de EchoStar. En el mientras tanto, habrán refocalizaciones del negocio que, posiblemente, den lugar a compañías más concentradas en verticales y nichos de mercado que a pretender volver al mercado residencial.
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