La hora de la recuperación. Así podría titularse la situación general que se advirtió entre las operadoras de telecomunicaciones de América Latina luego de dar a conocer los resultados del segundo trimestre del año. Ya no se trata de mejora en la calidad de clientes: crecimiento del segmento pospago sobre el prepago, y del negocio de fibra. Ahora se advierten mejoras a nivel de ARPU, de Ebitda y de rentabilidad. ¿Le encontraron la vuelta al negocio cuando el mercado ya maduró?
Esta evolución positiva no es homogénea en porcentajes: están los operadores que dejaron atrás el camino de la pérdida para pasar a la ganancia y los que ven incrementada su facturación en valores por encima de los indicadores de crecimiento del país en el que actúan. Esto sí representa un gran punto a favor de la industria.

Cuando se observan las bases de clientes, el esfuerzo por migrar líneas de prepago a pospago es evidente, aunque es dispar según de qué operador se trate. Se trata de un comportamiento que se viene observando desde hace varios trimestres y, ahora, parece haberse consolidado.
El negocio de la fibra en el hogar también continúa creciendo, a paso sostenido. Esa evolución compensa la caída de las líneas fijas -hecho que no es ninguna novedad- y la contracción constante de la televisión paga.
La vuelta del ARPU
La facturación del negocio móvil evolucionó de manera positiva por este traspaso que, a su vez, trajo otra consecuencia positiva: la mejora del ARPU, hecho que a su vez se refleja en la rentabilidad. En otras palabras, las operadoras lograron encaminar su destino en un mercado que no tiene más para crecer en términos de clientes, pero sí de mejorar en la calidad de lo que ofrecen y que termina siendo valorado por los suscriptores. De lo contrario, no se producirían las migraciones.
Millicom fue el operador que experimentó la más alta mejora del ARPU de forma interanual: creció 18,9 por ciento en el segundo trimestre de 2026, hecho que se explica por las adquisiciones efectuadas entre 2025 y principios de 2026. El otro operador que destacó en este rubro fue Entel Chile, que mejoró su ARPU un 10,1 por ciento.

ARPU 2Q 2026 – Imagen creada con IA
Dentro de las operaciones de América Móvil, la de Colombia fue la que experimentó el mejor comportamiento, al avanzar un 6,6 por ciento, seguida de la mexicana, que lo hizo en un 5,9 por ciento. TIM Brasil vio mejorado ese indicador en un 5 por ciento. Entre los ocho operadores analizados, el ARPU tuvo una mejora promedio de 6,2 por ciento. Si se toma en cuenta que la previsión de la actividad económica para América Latina es de 2,2 por ciento para el cierre del 2026, el nivel obtenido por la industria telco es interesante.
Más que el ARPU, la otra variable que tuvo un ascenso significativo fue el EBITDA. Y otra vez, con porcentajes por encima del comportamiento económico de la región. Millicom, otra vez, tuvo una mejora del 58 por ciento de ese indicador, debido a la consolidación de las empresas adquiridas. El de Entel Perú se incrementó un 12,5 por ciento mientras que el de Vivo fue de 10,9 por ciento.
Como se advierte, el crecimiento del EBITDA fue, además, superior al de los ingresos, hecho que permite suponer que habrán nuevas inversiones hacia adelante. Si el objetivo es mejorar la base de cliente, todo indicaría que los futuros desembolsos aplicarían a mejorar la infraestructura digital y a concentrarse en segmentos que todavía muestran potencial de crecimiento, como el corporativo. La mejora de la infraestructura existente parece ser el secreto para seguir teniendo indicadores positivos hacia adelante.
Hacia arriba
Hasta aquí se puede afirmar, entonces, que el sector está saliendo de la etapa de estabilidad para ir hacia el de la recuperación financiera y operativa, aun cuando las oportunidades de incrementar las bases de clientes son bajas. Esta evolución positiva se explica por una mejor monetización de la base de clientes, la migración de pospago a prepago, el despliegue de la fibra óptica y de 5G, además de mayor eficiencia.
La mejora de la infraestructura digital permitirá ofrecer servicios de valor y continuar mejorando el ARPU. Las redes deberán ser capaces de absorber ese mayor tráfico que vendrá de esas prestaciones de valor. La fibra puede ser la plataforma sobre la cual las operadoras puedan montar esos nuevos servicios, desde entretenimiento hasta seguridad, desde cloud a Internet de las Cosas (IoT), edge, WiFi y mayor capacidad de transporte.

Resultados 2Q 2026 – Imagen creada con IA
El segmento corporativo está ahí, esperando ser abordado con soluciones innovadores, que les permitan evolucionar sus negocios, incrementar sus ingresos, concretar la prometida transformación digital en pos de su mejora. Los indicadores vinculados con ese negocio vienen siendo positivos desde hace varios trimestres, y todo indica que ese comportamiento se mantendrá hacia adelante.
La infraestructura digital es un activo de valor tanto para las operadoras como para los clientes que se valen de la digitalización en su día a día. La voz y los datos son lo de menos cuando es posible generar un ecosistema de valor en torno a las redes, donde es posible brindar servicios diferenciados, slicing, incremento de capacidades y una vinculación con el ecosistema de desarrolladores tendiente a impactar en cada uno de los verticales del negocio.
Las operadoras parecen haberle encontrado la vuelta al negocio. Habrá que ver qué decisiones toman en relación a los buenos resultados.
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