La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones de México (CRT) aprobó las bases de una licitación que pondrá a disposición hasta 60 MHz de espectro en la banda de 2.3 GHz para propiciar el uso de redes privadas para uso industrial. Aunque el concurso todavía no comenzó y está condicionado.
A un trimestre de haber realizado una consulta pública que le permitira delinear una oferta de espectro al mercado, el regulador mexicano anunció que tiene elaborada la Licitación Pública CRT-RRI-01-2026, aunque su apertura está condicionada a la publicación de la convocatoria en el Diario Oficial de la Federación.
La información es escueta: el organismo dice que convoca a empresas y personas interesadas a manifestar su intención de participar entre el 19 y el 23 de octubre de 2026 y que, luego que la llamada aparezca en el Diario Oficial de la Federación, las bases serán publicadas en el portal de la CRT. Tampoco se precisan los precios de salida o contraprestaciones aplicables, algo que incidirá en el costo de entrada para los futuros operadores de estas redes.
De momento, el plan anunciado involucra la invitación a participar de un proceso que se desarrollará en hasta dos fases consecutivas: una primera, en la que se ofrezca cobertura en 72 regiones industriales para proyectos de alcance regional, y una segunda que se realizará sólo en caso que haya recursos remanentes de la primera. En este reprechaje, se podrían asignar zonas delimitadas según las dimensiones y necesidades operativas de los participantes.
El enfoque propuesto por la CRT es geográfico y consolida lo planteado en la consulta pública de hace un trimestre. La apuesta permite asignar frecuencias tanto en corredores industriales como en instalaciones específicas, aunque plantea una diferencia para iniciativas que no requieren de cobertura territorial sino capacidad dedicada en lugares específicos, como puede ser una fábrica, una terminal portuaria, una mina, centros logísticos, complejos energéticos, explotaciones agroindustriales o parques industriales, por mencionar algunos de ellos.
Se trata de una posibilidad para crear, mediante el uso de espectro dedicado, redes alternativas a las móviles y, con ello, reservar capacidad para las comunicaciones de una instalación. Y, para entornos industriales, este modelo posibilita la conexión de sistemas de automatización o de monitoreo remoto, robots y plataformas de análisis de datos en tiempo real, aunque el rendimiento final dependerá del diseño y la operación que se haga en cada caso de red en particular.
Para esto, la CRT anunció la disponibilidad de hasta 60 MHz de espectro radioeléctrico en la banda de 2.3 GHz y lo presenta como el primer proceso mexicano dirigido específicamente a redes inteligentes y privadas para el sector productivo, una caracterización que procede del propio comunicado.
El anuncio también supone un cambio de paradigma dado que, tradicionalmente, las licitaciones estuvieron dirigidas a operadores de telecomunicaciones, pero que en este caso se enfocan en los requerimientos específicos que pudieran tener los sectores productivos del país.
El primer paso se dio hace un año y fue la última concesión otorgada por el ex IFT.
Este enfoque no es usual en América Latina, aún a pesar de la expectativa que genera 5G. Hay experiencias en la región pero que, en general, ponderan la presencia telco: es el caso de Chile, de los anuncios que aún no se concretaron de la Argentina y los planes de Uruguay, por citar tres.
Pero, volviendo a México, el llamado no habla de costos y ese es otro tema sensible en el país, dado que el debate en torno al valor de las contraprestaciones y los derechos anuales del espectro pesan, al punto que el regulador adelantara evaluar mecanismos de rebaja. De momento, son todas expectativas.