El último informe de TelecomTV sobre oportunidades en el mercado de APIs de red revela un sector que avanza con determinación pero también con dudas existenciales. El estudio se basó en una encuesta realizada en agosto de 2025 a 53 ejecutivos de casi 40 operadores, en su mayoría grandes compañías nacionales. La mayoría de respuestas procedieron de operadores móviles de Asia Sudeste, Australia, Europa y Norteamérica. Se trata por tanto de una muestra limitada pero altamente representativa de quienes hoy toman decisiones estratégicas en torno a las APIs de red.
La encuesta muestra un apoyo creciente a la apertura de funciones de red mediante APIs estandarizadas. El entusiasmo, sin embargo, convive con el escepticismo sobre su potencial para generar ingresos significativos.
Los datos comparativos entre 2024 y 2025 son reveladores. El 68 por ciento de los encuestados considera que exponer las capacidades de red a desarrolladores es una gran idea, frente al 62 por ciento del año anterior. También aumenta el número de operadores que cuentan con una estrategia formal, ahora en el 87 por ciento. No obstante, casi una cuarta parte de los ejecutivos admite que sus sistemas tecnológicos aún no están preparados para ofrecer estas APIs de forma sencilla y segura.
El dinero sigue siendo un punto de fricción. Aunque más operadores califican la estrategia como “crítica” para generar nuevas fuentes de ingresos, crece la proporción que la ve como poco relevante. La encuesta recogida en el informe de TelecomTV muestra que el 19 por ciento cree que las APIs de red no aportan gran valor económico, tres puntos más que en 2024. Esta ambivalencia refleja una tensión entre la urgencia de innovar y la dificultad de abandonar negocios todavía rentables, como el tráfico de SMS.
El debate sobre el mejor canal para llegar a los desarrolladores ilustra hasta qué punto la industria está redefiniendo su estrategia. Hace un año, el 30 por ciento de los operadores prefería la vía directa. Hoy esa opción cae a la mitad, mientras que el apoyo a los agregadores, impulsados por el nacimiento de Aduna —la empresa conjunta de Ericsson y una docena de grandes telcos— se dispara al 64 por ciento. El papel de los gigantes de la nube pierde fuerza, con apenas un 10 por ciento que los considera la mejor opción para escalar.
El informe también recoge los ecos de la primera cumbre de Aduna en Dallas, donde AT&T y otros socios insistieron en la necesidad de coherencia global. “APIs o irrelevancia” fue la advertencia de Shawn Hakl, directivo del operador estadounidense, convencido de que la era de la inteligencia artificial (IA) exige que las redes se abran a la interacción automatizada. Sin una adopción coordinada, el riesgo es que los desarrolladores den la espalda a las telcos.
Las empresas usuarias parecen más entusiasmadas que los propios operadores. TikTok, por ejemplo, explicó en la cumbre que su colaboración con Telefónica para desarrollar una API de verificación de edad redujo costes y mejoró la experiencia frente al uso tradicional de SMS. Google, por su parte, anunció su intención de eliminar el uso de SMS para autenticación en Android antes de 2030, lo que refuerza la urgencia de acelerar el despliegue de APIs de identidad y seguridad.
Las proyecciones de ingresos son dispares. Analysys Mason estima un mercado de 28.000 millones de dólares en 2035 bajo un escenario base y hasta 57.000 millones en un escenario optimista. STL Partners se muestra más confiado con 31.000 millones ya en 2030. Omdia prevé un crecimiento desde 380 millones en 2025 hasta 10.300 millones en 2030, con identidad y localización como motores principales. McKinsey, por su parte, calcula entre 8.000 y 14.000 millones en 2030, aunque mantiene su visión de un potencial mucho mayor cuando se incluyen oportunidades asociadas como el edge y los servicios digitales.
El informe de TelecomTV concluye que el desafío no es técnico sino estratégico. Las APIs de red no deben juzgarse solo por los ingresos directos que generen, sino por su capacidad de reconstruir la relevancia de las telcos en el ecosistema digital. El dilema es claro. Si el sector logra coordinarse y moverse con rapidez, podría convertirse en un socio indispensable para desarrolladores y empresas. Si vuelve a caer en luchas internas y retrasos regulatorios, la promesa de las APIs podría terminar como otro capítulo de oportunidades perdidas.