Aunque la penetración de 5G hoy es del 21 por ciento de los usuarios móviles, según las propias estimaciones de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), el alcance de la cobertura de red ya supera al 65 por ciento de los habitantes y las proyecciones oficiales del Ministerio de Comunicaciones (MCom) advierten que ese indicador podría crecer hasta llegar al 80 por ciento a fin de año y lograr el acceso universal en 2029. Las claves y los detalles del éxito brasilero.
Rápido y ¿furioso?
“Brasil está a punto de experimentar una de las mayores expansiones de conectividad jamás registradas en el país”, dijo en su anuncio oficial el MCom para advertir que, si todo sigue según lo esperado, a finales de 2026 el 80 por ciento de la población tendría acceso a 5G, luego de sumar presencia en los 2.220 municipios del país. Este dato involucraría un logro por haber superado el objetivo inicial previsto en la subasta realizada en 2021, y cuyo avance se viene dando en este sentido. Pero disponibilidad no significa ni adopción, ni asequibilidad.
“Estamos viviendo la mayor transformación de conectividad de nuestra historia. El 5G no se trata solo de mayor velocidad de Internet. Representa innovación, competitividad y nuevas oportunidades para millones de brasileños”, dijo el ministro de Comunicaciones, Federico de Siqueira Filho, y valoró que esta expansión representa un salto histórico para la infraestructura digital brasileña.

Imagen creada con IA
Sucede que hoy 5G está presente en aproximadamente 1.420 municipios, pero se prevé que más de otras 800 ciudades, que cuenten con menos de 30.000 habitantes, sumarán la tecnología antes de fin de año. De esta manera, el objetivo establecido para 2026 de 1.469 se habrá superado con creces.
En lo sucesivo, la apuesta involucra que, para fin de 2026, el 5G llegue al 30 por ciento de las ciudades que cuentan con menos de 30.000 habitantes; y continúa con un crecimiento progresivo para ponderar hasta el 60 por ciento en 2027, el 90 por ciento en 2028 y lograr el acceso universal en 2029 y, con ello, “reducir las desigualdades regionales y garantizar que la transformación digital también llegue al interior del país”.
“La tecnología 5G llegará desde las aulas hasta el campo, desde los microempresarios hasta los grandes productores rurales. Estamos garantizando que esta revolución tecnológica llegue a todos los brasileños”, apostó el funcionario.
¿Qué hay detrás del éxito del 5G en Brasil?
El porcentaje importa, no sólo porque significa el logro oficial de haber podido superar las metas originales, sino porque refleja la apuesta de la industria para avanzar con la transformación digital del país. El camino fue posible gracias a que la subasta priorizó a las obligaciones de inversión por sobre la recaudación y mediante la que operadoras de telecomunicaciones como Vivo, Claro y TIM, y también las pequeñas prestadoras, se comprometieron a instalar antenas en lugares específicos, conectar escuelas (que ya conectó a casi el 70 por ciento de las instituciones públicas) y cubrir carreteras federales.
Otro factor que colaboró con el proceso fue la limpieza espectral realizada de la banda de 3.5 GHz, en la que antes cursaban señal las antenas parabólicas de TV y que involucró reemplazarlas por equipamiento digital en los 5.570 municipios del país, tarea que se realizó con 14 meses de antelación y que también permitió que las operadoras encendieran la señal antes de lo pautado.
E, inclusive, la modernización de la regulación de antenas, para que la instalación de small cells fuera casi automática, fue central para garantizar la agilidad administrativa que el despliegue impuso.
Detrás de toda esta apuesta hay un objetivo mayor, vinculado a la claridad de recurrir a la conectividad como motor del desarrollo económico, más que como un simple servicio de lujo.

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