En cinco años, Google prácticamente duplicó su participación en el cada vez más relevante mundo de los cables submarinos. La compañía ya es dueña de 33 tendidos de infraestructuras submarinas, sea porque es propietario único, porque forma parte de un consorcio o porque compromete la compra de capacidad. El pasado martes, conectó su último cable transatlántico. Se trata de Nuvem, el tendido que une Estados Unidos con Portugal, a la altura de Sines.
Este nuevo cable submarino agrega una ruta adicional de datos entre Estados Unidos y Europa, en un contexto donde la demanda de servicios digitales continúa su in crescendo, sin olvidar lo que en paralelo sucede con el consumo de nube y la inteligencia artificial.

Además del flamante Nuvem, Portugal cuenta con dos cables submarinos más que lo conectan a otros continentes. Uno de ellos es Equiano, también propiedad de Google, que lo vincula con Sudáfrica a través de otros países africanos. El segundo es EllaLink, mediante el cual se tiene línea directa digital con Brasil, también desde Sines.
Atraer inversiones
Tal como está sucediendo en otros países, Portugal quiere convertirse en un hub de centros de datos, IA e innovación, de acuerdo a lo expresado por el ministro de Estado de Reforma e Innovación de ese país, Gonçalo Matías, quien también lo expuso en un escenario destinado a fortalecer la resiliencia y la soberanía digital de Europa.
“Portugal se está convirtiendo en lo que la geografía siempre nos ha llamado a ser: la puerta de entrada atlántica de Europa, el punto de encuentro de tres continentes: Europa, África y América”, dijo durante la ceremonia de llegada del cable, tal como lo informó la agencia de noticias Reuters. Parte de la estrategia de este país se apoya en su disponibilidad de energía renovable de bajo costo, gracias a las fuentes hidroeléctricas, fotovoltaicas y eólicas de las que dispone. Hoy cuenta con más de 2,6 gigavatios de capacidad en desarrollo.

Tendido de cable submarino. Imagen: NEC
Más allá de las intenciones de Portugal, el verdadero protagonista de que se habilite un nuevo cable submarino es Google. La compañía digital tiene participación en 33 infraestructuras de este tipo a nivel global, tanto como propietario único o mayoritario, o como integrante de un consorcio compartido con operadores de telecomunicaciones y/o hiperescaladores. Cinco años atrás apenas contaba con 18 cables submarinos, hecho que muestra la relevancia que posee este tipo de instalaciones para una compañía digital. Sobre los cables submarinos circula el 95 por ciento del tráfico de datos del planeta.
Entre los propios o en los que posee mayor participación accionaria se encuentran: Curie (une Estados Unidos con Chile), Dunant, Equiano, Grace Hopper, Firmina, Nuvem, Sol, Anjana y Topaz. Los consorcios internacionales de los que participa son los de Jupiter, Faster, SJC, Apricot, Raman, Umoja, 2Africa, entre otros. Y en los que tiene incidencia a través de compra de capacidad se encuentran Monnet, Tannat y otros sistemas en los que no es propietario de la red completa pero sí de fibras o de capacidad de transmisión.
Infraestructura clave y crítica
¿Por qué son relevantes los cables submarinos para Google? Porque les permite interconectar sus regiones de nube -Google Cloud-, sus centros de datos y servicios como Gmail, YouTube y Gemini, entre otros. Sus cables tocan a los cinco continentes, como modo de asegurarse la provisión de sus prestaciones digitales a todo el planeta con la calidad que pretende.
En América Latina su participación también es relevante. En los últimos años se dedicó a reforzar su infraestructura. El cable Curie, que une Los Angeles, en Estados Unidos, con Valparaíso, en Chile, fue el primer cable privado de Google en la región.
Luego avanzó con Firmina con Sudamérica. Esa infraestructura une Myrtle Beach, en Carolina del Sur, Estados Unidos, con Praia Grande (Brasil), Punta del Este (Uruguay) y Las Toninas (Argentina). Cuenta con una extensión de 13.500 kilómetros y fue diseñado para que siga operando aún cuando alguno de sus extremos deje de recibir energía.

Mientras tanto, Google junto con Meta, son dos de los principales actores de este mercado fundamental para la conectividad, las telecomunicaciones y los servicios digitales. Los cables submarinos se vuelven cada vez más relevantes y no solo por los negocios propios que apalancan las empresas que invierten y promueven su despliegue sino por las estrategias que los países encaran para convertirse en centros tecnológicos de alcance regional que traccionen también las futuras inversiones en data centers. Es lo que explica la declaración de Oporto, establecida seis meses atrás para agilizar la reparación de cables submarinos, luego de advertirse que ese “pequeño detalle” no estaba siendo abordado con la relevancia que merece.
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