“Queremos que Panamá deje de ser un país que solo consume tecnología, para ser uno que la fabrica”

Panamá avanza en una estrategia que tiene su horizonte en el futuro donde la economía del conocimiento, la inteligencia artificial y la ocupación de un lugar en la cadena de valor de la industria de semiconductores y de la microelectrónica, robustecen su posicionamiento de hub digital regional. A pocas semanas de presentada la estrategia que da cuerpo a este plan, TeleSemana.com conversó con Juan José Pimento, encargado de Tecnologías Críticas y Emergentes de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

¿Cómo caracteriza a la estrategia de transformación digital y de desarrollo de la economía digital que se acaba de presentar en Panamá?

Es un placer estar aquí. Saludos a toda Latinoamérica. Sé que a esto lo van a ver (y leer) muchas personas.

En efecto, hace dos semanas hicimos el lanzamiento. La llamamos Agenda de Tecnologías Avanzadas e involucra, por un lado, la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, que había generado bastante expectativa por lo que estábamos trabajando, que es un plan integral de seis pilares. Por el otro lado, tenemos una definición de cuatro pilares, que también hicimos un lanzamiento reciente y sobre el que venimos trabajando desde hace algunos años, que es la Estrategia Nacional de Semiconductores y Microelectrónica. Son complementarias entre sí y son la punta de lanza de nuestra apuesta para la próxima década: queremos cambiar la matriz de desarrollo económico de Panamá.

Panamá ha venido creciendo en los últimos 26 años, sobre la base de potenciar al sector multimodal logístico existente. Por supuesto, con un ancla en el canal de Panamá. Y a partir de ahí, múltiples inversiones portuarias que hemos realizado, tanto en el Pacífico como en el Caribe, en el que tenemos múltiples puertos operativos.

Por Panamá pasa aproximadamente, del 6,5 por ciento al 7,4 por ciento de todo el comercio mundial. Nos hemos transformado en un sector multimodal logístico. También, a nivel aéreo con el hub de las Américas, el aeropuerto internacional de Tocumén, que hemos ampliado en los últimos años. Y estamos en un proceso de planificación para, dentro de esta década, empezar la construcción de una nueva terminal dentro del aeropuerto y para ampliar la capacidad de la pista. Nuevas pistas, nuevas terminales, para poder seguir conectando a las Américas.

Y esto que lanzamos el 30 de julio, hace escasos 11 días, que es la hoja de ruta en la que el país está apostando para seguir apuntando al crecimiento y al desarrollo económico.

Hace referencia a las distintas variables de la comunicación (terrestre, aérea), pero a Panamá también llegan y amarran muchos cableados submarinos que le dan robustez a las otras comunicaciones, las de telecomunicaciones… ¿Cómo caracterizaría el camino de esta industria en ese sentido, para que también haga sentido una industria de la inteligencia artificial? Sabemos que demanda de grandes capacidades de procesamiento de datos, pero también de infraestructura de comunicaciones.

Primero que todo, quiero invitar a todo el que esté interesado, a que acceda a iapanamá.gob.pa, ahí está la estrategia y cada uno de los pilares. Quiero comentarte, que todo este plan lo empezamos con un estudio, un diagnóstico de fortalezas y de debilidades, de las que estamos buscando potenciar y de mitigar, en el caos de las debilidades.  Y hay un pilar, que es el de la infraestructura digital y física.

Panamá es un país que tiene múltiples cables submarinos; estamos bastante conectados, conectamos a las Américas en general, tanto norte, sur, como a la costa oriental y occidental. No quiero equivocarme pero, si recuerdo bien, tenemos entre seis o siete cables submarinos que ya están, y que se sumarán a tres o cuatro más que aterrizarán en los próximos años. Tendremos entre 10 y 11 cableados y vamos a potenciar bastante esa conectividad regional.

Sin embargo, esta es una estrategia país y tenemos varias cosas a tomar en consideración.

¿Por ejemplo?

Primero, la conectividad interna; tenemos un índice de conectividad interesante, pero hay que seguir llegando a cada uno de los hogares de todos los panameños.

Ya estamos cambiando este paradigma de, por ejemplo, tener redes que fueran tipo HFC, redes híbridas de fibra óptica y de cobre con cable coaxial, que fue lo que conectó al país en primera instancia. Cada vez más estamos viendo una migración a FTTH (N de R: siglas en inglés de la expresión “fibra al hogar”), que nos da una capacidad de mayor ancho de banda, en especial, a las zonas en las que tenemos bastantes negocios. Entonces, es seguir con esa plataforma

También es importante hablar de energía. Panamá tiene una capacidad instalada estimada de 5.7 gigavatios (GWh) de energía, pero en el pico, el uso máximo de energía que tenemos es de 2.3 GWh. Esto puede sonar como algo contraproducente, pero la realidad es que tenemos un 70 por ciento de nuestra matriz energética que es renovable.

Tenemos dos estaciones (climáticas). La estación seca, que está gobernada por el fenómeno natural por los vientos alicios. Significa que en esa estación seca hay un mayor consumo de energía eólica y de energía solar. Eso es una cantidad interesante de meses en el año. Y la otra cantidad de meses en el año, que es en la que estamos ahora, tenemos el establecimiento de la zona de convergencia intertropical. Sucede que Panamá es el único país de las Américas que viene de Oriente a Poniente, que tiene una forma de una S aplastada, y cuando la zona de convergencia intertropical queda dentro, estática o cuasi-estática, en el país, al tener una cordillera en el medio creamos un clima local con muchísima precipitación de agua. Llueve bastante y, en este periodo, tenemos energía hídrica. Además, contamos con las capacidades de plantas térmicas disponibles a nivel de gas, de búnker, etc. Tenemos una planta de gas de alrededor de 370 megawatts en la costa caribeña.

Panamá exporta bastante energía a América Central y hay un proyecto de hacer una interconexión con América del Sur a través de Colombia. Estamos en negociaciones entre ambos países para poder ver la viabilidad de este proyecto. Y, por supuesto, siempre y cuando no tengamos daño ambiental porque hay que decir que Panamá es uno de los únicos tres países del mundo que es carbono negativo. Es decir, capturamos mucho más carbono de la atmósfera de lo que emitimos en generación de energía.

Tenía que explicar todo esto porque no es nada más los cables submarinos, sino que es todo el contexto de lo que significa, por ejemplo, un proyecto de proveer data centers regionales. En ese sentido, somos bastantes cuidadosos, porque no quisiéramos hacer como en otros países, que han hecho estas inversiones en data centers masivos y que al final no se están utilizando.

Hay que ser muy cuidadosos en ese caso de negocio y ya hay lecciones aprendidas en otras latitudes que apuestan por data centers (no de gigawatts, sino del mundo de las centenas de megawatts), que tuvieron un apalancamiento masivo de inversionistas (con desembolsos públicos o privados) pero que no lograron usabilidad.

Por eso, dentro de la estrategia tenemos el concepto de cómputo soberano: según lo que necesitemos aquí. Entonces, sí existe esa parte de la soberanía energética, la soberanía de comunicación y la soberanía de cómputo. Pero, a esa soberanía de cómputo ¿cómo la defines? Al final, las tarjetas no son hechas en Panamá. Por ahora, tenemos estrategias de semiconductores, de tarjetas de PCB. Al final los servidores no son hechos aquí. Entonces, ¿quién tiene en realidad cómputo soberano? Países que podemos contar con los dedos de las manos.

Pero dentro del punto de soberanía, sí queremos tener cómputo local, en centros de datos existentes o nuevos. Panamá tiene 17 centros de datos andando, que no son centros de datos de consumo masivo de energía. Creo que el máximo que hay tiene para 2.8 megawatts o 3 megawatts con redundancia, pero de ahí en adelante, estos centros de datos ya están dando servicios a América Central, a la parte norte de América del Sur y al Caribe.

Entonces, entrar en un negocio en el que vamos a proveer cómputo de inteligencia artificial para la región no es algo tan complicado; es, sencillamente, adaptarnos a las realidades de cómo hacerlo. Y es una inversión principalmente privada que hace sentido.

Esta, que está en línea, tiene seis pilares que apuntan al año 2036 y que muestra cómo tenemos el Panamá de hoy y cómo queremos que sea Panamá en 2036; está definido qué vamos a hacer. En lo que estamos trabajando ahora, en esta nueva etapa para terminar antes del final del año, es definir el plan de implementación, que será a 10 años con revisión cada dos para ir ajustándola. No es una estrategia estática y el plan tampoco lo será.

Recién decía que miraban las experiencias regionales y lo cierto es que en la región hay diversas formas de entender qué significa ser un hub digital. Pienso, por ejemplo, en las miradas de Argentina, Chile y Brasil en este sentido son completamente diferentes entre sí. ¿A cuál de éstas, por ejemplo y si se pareciera a alguna, podría asemejarse la que están pensando?

No me quisiera adelantar, porque hay una mesa en la estamos, junto al Ministerio de Comercio e Industrias, la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental, la Autoridad de Servicios Públicos y la Secretaría Nacional de Energía, y donde estamos terminando de definir los puntos sobre las íes de esto. Lo que puedo decir es que somos un país carbono negativo y vamos a seguir siendo un país carbono negativo.

Hay compromisos internacionales que Panamá ha adquirido a nivel ambiental y en otros niveles, a los que no vamos a renunciar por esto. De que hay capacidad para dar algún tipo de cómputo regional, lo hay. Y al igual que en otros planes que existen, creemos en el concepto de embajadas digitales, que fue innovado en su momento por Luxemburgo, y que es sencillamente dar esa capacidad. Tendríamos que revisar la legislación pero qué podemos hacer o qué adecuaciones tendríamos que hacer para darle esa capacidad, en el momento en que tengamos algún tipo de infraestructura de alto cómputo en Panamá. Por ejemplo, para algún país del Caribe propenso a tener afectaciones por huracanes y que formamos parte de un hub humanitario, le demos ayuda a nuestros hermanos.

Lo activamos, por ejemplo, en el reciente terremoto de Venezuela, con una ayuda también de rescatistas. ¿Por qué no ofrecerles también a ellos algún tipo de embajada digital para que en la región tengan una replicación sincrónica, por ejemplo, de su computación con muy baja latencia y que el día de mañana, cuando tengan que activarlo, puedan tener acceso a eso? Nosotros estamos dispuestos a hacer eso también.  Hay varias cosas en las que estamos trabajando. Lo que pasa es que no me quiero adelantar el plan, porque todavía se está discutiendo.

Puedo comentar qué queremos hacer, pero al cómo lo vamos a terminar de definir en los siguientes meses. Sí es importante que el mundo sepa lo que queremos hacer y nuestra visión de hacia dónde va.

 Y en términos de la estrategia de semiconductores, por ejemplo, lo que se está planteando es el empaquetado, ensamblaje, prueba, diseño y logística, pero no la fabricación…¿es correcto?

La cadena de valor de semiconductores funciona en múltiples etapas. Por ejemplo, el diseño de semiconductor, y no pensemos solamente en microprocesadores, pensemos en ASIC, en circuitos integrados de aplicaciones específicas, por sus siglas en inglés. Después tenemos lo que tú bien comentas, que es el front-end, un proceso bastante complicado, que va desde la fabricación de la oblea hasta lo que es (a través de litografía por ultravioleta), la carrera o la guerra tecnológica que existe hoy entre Oriente y Poniente, para la fabricación en estas obleas de los transistores. Inclusive, hay técnicas nuevas en las cuales se está haciendo también impresión en 3D avanzada. Taiwán es líder en esa área y su empresa insignia, TSMC, Taiwán Semiconductor and Manufacturing Corporation, es quien tiene un proyecto de inversión de más de 350.000 millones de dólares en el estado de Arizona, y quien está a la vanguardia.

De ahí sigue, como bien mencionas, el ATP, el Assembly Testing and Packaging, y ahí viene algo muy interesante. Nuestra estrategia tiene a semiconductores por nombre y a microelectrónica por apellido, porque también incluye la parte del diseño y la manufactura de los PCBs, que son las tarjetas electrónicas impresas.

En esta cadena de valor, Panamá está interesado en entrar en la parte de ensamblado, pruebas y empaquetado, pero también queremos entrar en la parte de diseño y en la parte de diseño y manufactura de tarjetas electrónicas. En ese sentido, venimos preparando ingenieros electrónicos desde hace 45 años o un poco más, solamente que, al no tener industria, los ingenieros nos hemos dedicado a distintas aplicaciones dentro de la rama.

Y, si bien es cierto que hay una parte, hay una capa de software que es cubierta por los profesionales de ese mundo, hay otra gran parte que también lo cubren ingenieros eléctricos y electrónicos, que hemos venido preparando una cantidad de recursos en esa área. Inclusive, tuvimos también una fuga de cerebros, que estamos buscando atraer; hacer una migración inversa con estas estrategias diversas y ya hemos repatriado a varios científicos con doctorados en estas áreas.

De hecho, son los que están ahora mismo operando el centro de tecnologías avanzadas de semiconductores, que es un centro de investigaciones de innovación que tiene la figura de asociación de interés público (AIP), que es un tipo de asociación que coopera como si fuera privado con fondos públicos. Ahí estamos procurando, por ejemplo, construir un edificio con laboratorios en ambiente ultralimpio para poder hacer la preparación del recurso que está ahí. Su acrónimo es CETAS y lo estamos trabajando con la Universidad Tecnológica de Panamá, con el Instituto Nacional para el Desarrollo Humano (INADE) y el Instituto Técnico Superior (ITSE) para la producción de ese talento humano que necesitamos en la parte técnica. Los técnicos que van a estar en el día a día en estas fábricas, en estos complejos.

Estamos haciendo esto de una manera ordenada.

¿Cómo?

La Comisión de Innovación en Microelectrónica y Semiconductores tiene una subcomisión de talento humano que está enfocada en la producción de talento humano según las necesidades y las oportunidades que estamos viendo. Toma dos a tres años, por ejemplo, el hacer la construcción de uno de estos centros.

Tenemos programas de becas constantes. Ahora mismo estamos haciendo esa parte de Train the Trainers, y lo fomento porque,  ya mencioné TSMC en Arizona y nuestro principal aliado en esto es el Estado de Arizona. Tenemos becarios en Arizona State University desde hace un par de años. El 30 de julio, junto al lanzamiento de las dos estrategias, abrimos una convocatoria nacional para enviar becarios a estudiar distintas maestrías y PHDs en semiconductores en las universidades de Arizona, también el Northern Arizona University , la Universidad de Arizona, y la Universidad de Dallas en Texas.

Trabajamos para crear un ecosistema que, sencillamente, entre como rompecabezas con todas las piezas alineadas al esfuerzo que se está dando en este hemisferio a la producción de semiconductores y fortalecer esa cadena de valores, esa cadena logística. Y si a eso se le suma inteligencia artificial, con las distintas posibilidades que existen, y ves otros casos de éxito en la región de América Latina y en otras regiones, te das cuenta de que es una transformación a largo plazo del sector económico en Panamá que después, por ejemplo, aterrice una industria de dispositivos médicos o una industria para manufacturación de componentes aeronáuticos.

Sin ir más lejos: Panamá empezó a graduar en ingenieros aeronáuticos en el 2018-2019. Es una carrera relativamente nueva y ahora mismo están trabajando, por supuesto, en la aerolínea COPA y en otras iniciativas. Pero queremos dejar de ser un país que sólo sea consumidor de tecnología para ser un país que fabrica tecnología.

Y quiero decir que algo hemos hecho: siempre cuando Panamá lanza algo así, hay mucho escepticismo de afuera. No tanto en países latinoamericanos, porque todos sabemos que América Latina es un pueblo sin piernas que camina, como dice la canción, pero sí lo vemos en algunas otras latitudes. Lo mismo ocurrió con el canal de Panamá. “¿Cómo ustedes van a administrar el canal de Panamá?”, era lo que el mundo decía en 1960. Y en 2026 tenemos 10 años de haber entregado la ampliación del canal de Panamá y estamos moviendo más carga que nunca. Y quiero pensar que en el 2036, siguiendo este camino, vamos a tener un Panamá muy distinto, con mucho progreso y muchas oportunidades.

El reto que tenemos como administración, como país, es que, de aquí a 10 años o menos logremos erradicar cualquier índice de pobreza que tengamos. Creo que este plan es un gran catalizador de la economía y quiero invitar a todo el mundo a conocer las estrategias de semiconstructores, de electrónica  y de inteligencia artificial.

El tema de los recursos humanos fue una de las controversias que surgieron  al momento de la presentación, y lo acaba de saldar.

Y puedo sumar un número indicador. Este año, en este momento estamos en la parte de pre-ingreso de las universidades para el primer semestre, y solamente la Universidad Tecnológica de Panamá tiene 7.000 personas ingresando o buscando ingresar en carrera. Claro, yo sé que cuando uno compara estos números con países como Argentina, como Brasil, como Chile, es bastante poco; pero la población completa de Panamá es de 4,5 millones de personas. Hay que tener las debidas proporciones.

Tenemos algunas normativas de inmigración que permite el ingreso de personas de otras nacionalidades, para cubrir vacantes en estas nuevas empresas, siempre y cuando no haya panameños interesados.  Inclusive, Panamá lanzó también una visa especial de inmigración científica que permite la inmigración de ciertos científicos o personas bastante especializadas para poder cubrir esas plazas.

Además, siempre está el componente de ayudar a capacitar a panameños a crear ese recurso.  En eso viene trabajando desde hace rato.

La otra controversia fue la asociada a la incorporación de Panamá en el Pax Silica y la especulación de que el país perdiera su  neutralidad, algo que caracteriza la operación del canal, por ejemplo.  

Creo que hay algo muy importante: Panamá no ha violado la neutralidad del canal de Panamá. Y la neutralidad de Panamá es del canal y creo que tenemos relaciones bilaterales con múltiples países, tanto de Oriente como de Occidente.

Puedo decir que con la República Popular China tenemos un par de años de relación, desde alrededor de 2018, y que con los Estados Unidos de América tenemos relación desde 1903, que fue el primer país que nos reconoció y que es el principal socio comercial de Panamá. No veo drama ni tampoco algún problema. Sencillamente, estamos con los amigos que han estado con nosotros desde el principio, que no significa que no hagamos comercio con otros países.

La realidad es que las relaciones que hay con Estados Unidos, así como con Colombia, Costa Rica, España, o Francia, que es un gran amigo de Panamá. Canadá es un gran amigo de Panamá. México es un gran amigo de Panamá. Argentina es un gran amigo de Panamá. No significa que, porque estoy haciendo relaciones con alguien, no pueda hacerlo con otra persona. Yo creo que Panamá es dueño de su destino.

Geopolíticamente hablando, las señales de Panamá son bastante claras. Por eso es que también hemos tenido esa posición en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Siempre mantuvimos nuestra línea bastante clara, entonces, que hayamos entrado en Pax Silica bajo el contexto de lanzamiento de las estrategias que estamos haciendo, hace todo el sentido del mundo por el propósito que tenemos. Y recordemos que Panamá, si, hoy entró en Pax Silica y hace unos años atrás entró en el Chips Act de Estados Unidos también.

Aquí no ha entrado un centavo de Chips Act para la estrategia de semiconductores y microelectrónica, la estamos costeando con nuestro dinero; es una decisión de país soberana. De ahí en adelante, tenemos toda la libertad de definir cómo hacemos definiciones comerciales y de desarrollo.

No podía no preguntar porque el debate surgió en las últimas semanas, sobre todo en momentos de tensiones geopolíticas como las actuales…son los tiempos que nos tocan y las preguntas que toca hacer.

Tenemos muchas relaciones con muchos países, que son históricas, de hace décadas y que son relaciones fuertes.

Para cerrar, en un pasaje de la entrevista decía que quieren dejar de ser consumidores de tecnología para ser productores y llevándolo a la industria de las telecomunicaciones que es lo que compete a Telesemana.com, se ve el desarrollo de una subasta para 5G en marcha, el replanteo de la banda de 6 GHz; está todo ese ecosistema dado ¿Cómo ve el mediano, el largo plazo para la industria?

Lo que estoy viendo con la implementación de estas tecnologías es que, aunque 5G no sea nueva, ya empezamos a hablar de la que sigue, de 6G. Quizás para Panamá el día de mañana, más allá de terminar la subasta de 5G que ya está en proceso, quizás a largo plazo lo que termina pasando es que no implementamos 5G, pero que saltemos a 6G.

Es un tema de oferta y demanda, porque desde 1997, las telecomunicaciones de Panamá son privadas, no son estatales, en un país de 4,5 millones de personas, que no tiene uniformidad. Por ejemplo, a la parte de los polos, que son industrias tradicionales como el agro, las queremos automatizar y elevar porque, además, es la industria que mayor cantidad de panameños tiene contratados. Creemos que el llegar con tecnología la puede beneficiar, algo que quizás no logramos hacer con LTE, y quizás sí lo podamos hacer con 5G, o por qué no, soñar un poco y lograr con 6G.

Yo veo oportunidades. Cuando sumas esta conectividad con la capacidad de procesamiento local, las oportunidades van a crecer bastante. Por ejemplo, estamos empezando desde las escuelas primarias, dándoles a los chicos la capacidad de poder trabajar con tarjetas Arduino, a través de un programa de Senacit. Y este era el sueño hace 20 años y que lo sigue siendo hoy.

El gran paradigma de nuestra región es minimizar la brecha y en Panamá hemos avanzado los últimos 20 años y queremos seguir haciéndolo. En un mundo más conectado, con la capacidad de procesamiento que tenemos y que vamos a seguir teniendo, sumado a estas tecnologías nuevas, por ejemplo, las basadas en inteligencia artificial, ofrece un mundo con potencial de crear múltiples fuentes de comercio.

Por eso, veo a la región bastante conectada. Creo que todos los países de la región, independientemente de las diferencias que tengamos, que son menores, todos queremos erradicar la pobreza. Yo creo, soy testigo y soy creyente de que es más lo que nos une de lo que nos separa y que cuando tenemos este ambiente, se dan las condiciones perfectas para un lograr un mayor comercio.

Honestamente veo a la región de América Latina con un potencial enorme para elevar comercio en múltiples pasos y Panamá quiere formar parte de eso, y quiere, en algún momento, también ayudar a países hermanos a lograrlo. Por eso estamos abiertos a tender alianzas internacionales; es uno de los pilares de las estatregias. Panamá no quiere estar solo, quiere trabajar con países, de América Central, del Caribe, de Norteamérica, de América del Sur, porque sencillamente hace sentido. Por eso, por ejemplo, ingresó en los últimos meses a MERCOSUR porque no somos una isla o un ente aparte, sabemos que tenemos mucho en común en la región y que podemos encontrar aliados.

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Noelia Tellez Tejada se desempeña como Editora Adjunta en TeleSemana.com. Periodista y analista, acredita más de 20 años de labor ininterrumpida en medios gráficos, digitales y radiales. Está especializada en tecnología, negocios y telecomunicaciones. Su correo es [email protected]

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