Mientras Panamá avanza con la licitación de frecuencias 5G para atraer el interés de un tercer operador a este país, el regulador encaró un nuevo proceso, orientado a darle destino definitivo a la banda de 6 GHz. El dilema que quiere resolver la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) es si destinar el 100 por ciento de esa frecuencia al uso no licenciado o, por el contrario, dividirla y asignar una parte para los servicios móviles.
Esta semana, el regulador organizó un foro en donde se analizó el futuro de esa banda, todavía tironeada entre quienes quieren que su uso se destine en su totalidad al WiFi, y las operadoras que quieren reservar una parte para la telefonía móvil. El debate todavía sigue vivo en la región porque, más allá de las decisiones tomadas en aquellos países donde la balanza se inclinó hacia el uso no licenciado, la marcha atrás de Chile y los idas y vueltas en Brasil generan dudas sobre cuál es la decisión más atinada.

La duda recurrente
La banda en discusión abarca el rango que va desde los 5925 MHz a los 7125 MHz. Dividirla, supondrá atribuir el segmento de 5925 MHz a 6425 MHz al uso libre, es decir, 500 MHz, o asignarle la totalidad de los 1200 MHz involucrados. O, por el contrario, asignar uno de los tramos a los servicios IMT.
En la actualidad, la banda de 6 GHz está asignada a servicios de telecomunicaciones, incluidos enlaces fijos terrestres y satelitales, y una eventual reorganización exigirá evaluar cómo coexistirán ambos servicios.
Alkin Saucedo, director de telecomunicaciones de la ASEP, reconoció el valor de esta banda y sostuvo que tomar la decisión más adecuada será una manera de atender a las demandas de conectividad global, además de ampliar las capacidades de la redes satelitales, mejorar la experiencia de usuario y dar una buena respuesta al creciente tráfico de datos.
Avance hacia 5G
La discusión se da en paralelo al proceso de licitación 5G, anunciado semanas atrás, y que busca atraer el interés de un tercer operador a este mercado. Cuando Digicel Panamá se retiró, el mercado quedó atendido por el duopolio entre MasMovil (Cable & Wireless Panamá, subsidiaria de Liberty Latin America), y Claro. La pregunta es si un tercer operador querrá ingresar en un mercado ya bien dividido entre dos prestadores con el esfuerzo comercial que eso supondrá, sin olvidar el costo de las inversiones en infraestructura a realizar.
El ARPU móvil en Panamá ronda los 9 dólares, uno de los más altos de la región. Ese dato podría alentar a potenciales interesados. De existir, eso se develará el próximo 11 de agosto, cuando los eventuales candidatos presenten sus ofertas técnicas y económicas y la ASEP determine quién se quedará con las frecuencias 5G puestas a disponibilidad.
Panamá es uno de los países de América Latina con el indicador de asignación de espectro más bajo de la región. Con estos procesos en marcha, este país busca dinamizar el mercado para ampliar las posibilidades de los servicios de telecomunicaciones.
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