Tras dos años de haberse adjudicado el plan para estudiar la factibilidad técnica y económica de tender un cableado de fibra óptica submarina entre Chile y el Continente Blanco, un informe desarrollado por Salience Consulting y Pioneer Consulting, con el financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), arrojó que es viable.
En total, se trata de tres informes que evaluaron el diagnóstico y las alternativas por un lado; la solución técnica, la ruta y la evaluación social por el otro; y, por último, el trazado, los riesgos, los impactos y las condiciones para avanzar; cuya conclusión invita a avanzar. Se plantean, inclusive, varios escenarios que van desde encarar una ruta de 1.600 kilómetros, con un costo de alrededor de 370 millones de dólares, a otra de 4.100 kilómetros, con un costo de 621 millones, que conectaría también a las bases internacionales ubicadas allí.
CAPEX y OPEX
El proyecto evaluado para tender un cable submarino de fibra óptica de alta capacidad entre Chile Continental (Punta Arenas / Puerto Williams) y la Península Antártica e islas adyacentes (como la Isla Rey Jorge), propone crear una red resiliente multinivel que conecte hasta 55 instalaciones operativas y científicas y que ofrezca entre 15 y 30 Tbit/s por par de fibra dedicado en cada punto de desembarque mediante multiplexación por división espacial. Esto, a su vez, se complementa con fibra terrestre reforzada polar, enlaces de microondas e integración de sensores climáticos submarinos (tecnología SMART).
Grosso modo, este proyecto Cable Submarino Antártico posee un CAPEX aproximado de 621 millones de dólares y un OPEX anual proyectado entre 12 y 18 millones de dólares, y donde su valor social supera los 1.700 millones de dólares en un horizonte de 25 años, impulsado, por ejemplo, a través de enormes ahorros en costos satelitales y mediante eficiencias logísticas y científicas.
En el reporte, además, se confirmó la viabilidad del trazado a través del Paso de Drake, y se detallan medidas estrictas como el soterramiento a dos metros en la plataforma chilena, cables con doble armadura (DA) y Perforación Horizontal Dirigida (HDD) de largo alcance en los amarres antárticos para sortear la erosión causada por icebergs.
También, aborda la cuestión de la gobernanza y propone establecer un modelo multilateral con gobernanza en tres niveles: corporativo, contractual C&MA y operativo para lograr “neutralidad por diseño”, es decir, operar sin conflictos de soberanía bajo el Sistema del Tratado Antártico y los estándares ambientales del Protocolo de Madrid, garantizando que cada Nación gestione sus propios datos.
Y subraya que, por cuestiones climatológicas polares, la ventana de tiempo operativo para las labores de levantamiento marino e instalación, se restringen a dos o tres meses, máximos, entre diciembre y enero.
Desafiante, pero viable
En diálogo con TeleSemana.com, fuentes de la Subtel plantearon que el resultado del informe evidencia que “la tecnología es desafiante, pero viable. El proyecto enfrentará condiciones extremas en el Paso Drake, hielo, erosión y ventanas operacionales reducidas” al tiempo que la demanda proyectada de consumo de datos para 2058 es de 59 Tbps hacia 2058, razón por la que el regulador apuntó que este cable “ofrecería una solución escalable y de largo plazo”.
Por eso, desde la entidad valoraron que este tendido involucra una “oportunidad estratégica” para el país, por suponer el despliegue de infraestructura científica, tecnológica y de conectividad que vincularía al país con las bases antárticas mediante fibra óptica submarina, algo que “fortalecerá el liderazgo chileno y la cooperación científica internacional”.

Cable submarino – Unsplash: Michael Worden
Se trata de una apuesta que robustecerá al sector de las telecomunicaciones pero que también ofrecerá alta capacidad y baja latencia para la investigación, el monitoreo ambiental y la operación de las bases, lo que facilitará el trabajo científico en tiempo real.
“El próximo paso es construir una decisión de Estado. Esto requiere alineamiento nacional, coordinación con Relaciones Exteriores y el Consejo de Política Antártica, participación científica internacional, definición de la gobernanza y estructuración financiera. La hoja de ruta contempla activar el sistema durante 2034, si se cumplen estas condiciones”, dijeron a TeleSemana.com desde la cartera reguladora.
Muchos más cables
Chile cuenta con el amarre de cinco cables submarinos internacionales, que están operativos; y hay alrededor de otros tres en desarrollo. Entre los operativos destacan el Panamericano que llega a Arica y que conecta con América Central y del Norte y el SAm-1 que también llega a Arica y a Valparaíso y que interconecta con otros países de la región. Otro es el SAC/LAN (South American Crossing / Latin American Nautilus), que conecta el Cono Sur y que llega a Valparaíso; el Curie, que es propiedad de Google y que enlaza Valparaíso con Los Ángeles, Estados Unidos; el Mistral (SPSC), cuyos 7.300 kilómetros de fibra unen Guatemala hasta los dos puntos ya mencionados de Chile (Arica y Valparaíso).
Entre los que están en diseño y/o desarrollo se encuentran el Cable Humboldt, producto de una alianza estratégica entre el Estado de Chile (a través de Desarrollo País) y Google para unir Valparaíso con Sídney, en Australia; y que abrriría por primera vez la ruta directa entre Oceanía y Asia-Pacífico. También el recién anunciado Alisios, mediante el que Google uniría a este país con Panamá y República Dominicana, para potenciar las rutas del Hemisferio Norte; y el Chile-China Express (CCE), pensado para abrir la ruta entre Valparaíso con Hong Kong, pero que enfrentó debates y revisiones geopolíticas en su tramo final de tramitación y está aún pendiente.
A esta infraestructura submarina se podría sumar este nuevo tendido, que uniría al continente americano con el antártico. En paralelo a esa posibilidad también surgen un sinfín de interrogantes, Por ejemplo, ¿Cómo se coordinará el financiamiento y tendido de las redes locales de fibra e iteraciones inalámbricas hasta las 55 bases aisladas? ¿Qué inversiones adicionales se requieren en Magallanes para desarrollar data centers y puntos de intercambio de tráfico (IXP) adecuados? Sólo para comenzar. También surgen otras inquietudes sobre soberanía y las posibles discrepancias por la delimitación del lecho marino y de cómo impactarán las tensiones de geopolítica y de la cadena de suministro global existentes, sólo para comenzar.
De momento, la confirmación involucra decir que el plan es técnicamente viable. El informe -disponible aqui- es contundente: “El estudio concluye que el proyecto es técnicamente viable utilizando las tecnologías de cable submarino existentes. El reto no radica en la innovación, sino en la ejecución. Los principales riesgos técnicos se derivan de las condiciones de la ruta, los plazos de instalación, los difíciles entornos de aterrizaje en la Antártica y el mantenimiento a largo plazo en aguas remotas. Se trata de riesgos significativos, pero gestionables mediante prácticas consolidadas del sector, un diseño conservador, proveedores con experiencia y una estrategia de implementación que refleje las realidades del entorno operativo”.


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