Para invertir bien en 6G, los operadores tienen que empezar a invertir hoy

Un informe de TelecomTV muestra que cloud, automatización, AI-RAN e inteligencia artificial determinarán qué operadores estarán realmente preparados para la próxima generación móvil.

La industria de telecomunicaciones todavía está intentando extraer todo el valor prometido por la 5G, pero la siguiente generación ya ha empezado a tomar forma. Y, a juzgar por The AI-Native Path to 6G, el último informe publicado por TelecomTV, el cambio más importante podría no tener demasiado que ver con descargar una película unos segundos más rápido. Varias de las compañías entrevistadas imaginan algo bastante más profundo: una red que combine comunicaciones, inteligencia artificial (IA), computación y sensado, y que tenga que conectar no solamente personas, sino también máquinas, vehículos, robots y agentes de IA.

La precisión importa porque el informe no presenta una visión única y cerrada del 6G. SK Telecom ofrece probablemente la interpretación más ambiciosa, Verizon identifica capacidades que exigirían cambios importantes en la radio, SoftBank cree que parte de esta transformación puede comenzar sobre 5G y BT introduce una dosis considerable de prudencia. Sin embargo, sí aparece una dirección común: los operadores no parecen querer repetir una transición generacional basada en reemplazar enormes cantidades de infraestructura para buscar después aplicaciones que justifiquen la inversión.

La Next Generation Mobile Networks Alliance (NGMN, por sus siglas en inglés), citada extensamente en el informe, defiende precisamente una evolución que aproveche los activos existentes, reduzca la complejidad operativa y produzca beneficios tangibles desde las primeras fases. Orange sostiene una posición similar. El objetivo es que la transición desde 5G sea mucho más dependiente de software, cloud, automatización e interfaces flexibles, aunque naturalmente seguirán siendo necesarias nuevas radios cuando aparezcan nuevas bandas de espectro.

El calendario, además, invita a contener la ansiedad comercial. Según recoge TelecomTV, Release 20 de 3GPP prepara la transición mediante otra evolución de 5G Advanced y los primeros trabajos de estudio relacionados con 6G, mientras que Release 21 concentrará las primeras especificaciones normativas completas de la nueva generación. El proceso internacional continuará aproximadamente hasta 2030 o 2031. No es un calendario completamente cerrado y existen iniciativas que pretenden adelantarse, pero precisamente por eso el informe recoge repetidamente las advertencias de quienes prefieren evitar otra carrera por desplegar antes de que la tecnología y los modelos de negocio estén suficientemente maduros.

Estados Unidos constituye una excepción especialmente llamativa. El informe señala que la Administración estadounidense habría pedido a Qualcomm trabajar en chips 6G preestándar que pudieran estar disponibles alrededor de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 2028, con la aspiración de comenzar despliegues comerciales desde 2029. Se trata de una vía mucho más agresiva que el calendario ordinario de estandarización y no necesariamente representa la posición del conjunto de la industria —aunque en el pasado ya hemos visto este tipo de maniobras con 4G y 5G y versiones pre estandar—.

Pero posiblemente la discusión más relevante no sea cuándo aparecerá el primer símbolo de 6G en la pantalla de un teléfono, sino qué significa realmente construir una red nativa de IA. SK Telecom plantea una arquitectura en la que la inteligencia se distribuya desde los dispositivos hasta los grandes centros de datos, pasando por la propia infraestructura radio mediante AI-RAN. La red dejaría así de limitarse a transportar información y empezaría también a proporcionar capacidad de procesamiento para aplicaciones que necesitan reaccionar cerca del lugar donde se generan los datos.

La diferencia puede parecer técnica, pero tiene consecuencias importantes. La 5G ya soporta comunicaciones máquina a máquina (M2M), Internet de las cosas (IoT) y automatización industrial, por lo que sería incorrecto presentarlo como una tecnología diseñada exclusivamente alrededor del tráfico humano. Lo que el informe sugiere es que la 6G deberá estar mucho más optimizado para un mundo donde una proporción creciente del tráfico sea generada por sistemas inteligentes autónomos. SK Telecom contempla comunicaciones agente a agente y agente a red sin intervención humana, además de aprendizaje distribuido y servicios de IA proporcionados desde la infraestructura del operador.

En ese escenario aparece una de las capacidades más discutidas en el documento: la integración de sensado y comunicaciones, conocida como ISAC. La misma infraestructura radio utilizada para transmitir información podría ayudar a detectar movimientos, distancias u otras características del entorno físico. El informe plantea su utilización potencial en robots, vehículos, drones, automatización industrial y gemelos digitales. Son escenarios todavía en desarrollo, no servicios garantizados por el futuro estándar, pero ayudan a entender por qué la 6G comienza a parecer algo distinto de otra generación dedicada fundamentalmente a aumentar capacidad y velocidad.

Verizon introduce otro cambio relevante. Aplicaciones como gafas inteligentes, robots o sistemas de sensado pueden alterar el equilibrio tradicional del tráfico móvil. Durante décadas las redes se han optimizado alrededor de consumidores que descargan mucho más de lo que transmiten. Una máquina que observa permanentemente su entorno puede necesitar enviar continuamente vídeo, audio o información espacial hacia sistemas externos de procesamiento. Verizon considera que este cambio exigirá una interfaz radio mucho más equilibrada entre subida y bajada, bloques amplios y continuos de espectro y niveles muy superiores de automatización.

La automatización, de hecho, es uno de los puntos donde el futuro ya empieza a confundirse con el presente. Verizon afirma en el informe que sus plataformas realizaron durante 2025 más de 70 millones de cambios de configuración de red de manera autónoma, ahorrando miles de horas de trabajo y millones de dólares en inversión. La compañía también está probando agentes capaces de identificar problemas, desplegar otros agentes especializados y resolver determinadas causas raíz de forma automática.

Esta evolución permite entender una de las paradojas más interesantes que recoge TelecomTV: muchas de las capacidades asociadas a 6G pueden empezar a construirse sin esperar a esta tecnología. SoftBank reconoce expresamente que determinadas aplicaciones relacionadas con IA distribuida y physical AI pueden desarrollarse sobre 5G. BT va todavía más lejos y afirma que 5G standalone (SA) ya puede proporcionar muchos de los servicios avanzados actualmente demandados y que, por ahora, no ha identificado aplicaciones que requieran específicamente infraestructura 6G.

Eso cambia profundamente la pregunta económica. Para un operador, el problema quizás no sea decidir en qué año comprar equipos 6G, sino determinar qué debe transformar antes de que esos equipos lleguen. TelecomTV advierte que quienes alcancen esa transición sin arquitecturas cloud-native y AI-native capaces de soportar altos niveles de automatización podrían encontrarse en una posición difícil. La inversión más importante en 6G quizá empiece, paradójicamente, varios años antes de adquirir la primera radio 6G.

Y habrá mucho dinero en juego. Dell’Oro, citado por el informe, calcula que la inversión acumulada en redes inalámbricas superará los 500.000 millones de dólares americanos entre 2029 y 2034. Pero también espera una evolución de la red de acceso radio menos traumática que en generaciones anteriores, aprovechando massive MIMO y buena parte de la actual red de emplazamientos. Deutsche Telekom (DT) resume bien la nueva disciplina ya que la IA y la 6G deberán evolucionar conjuntamente, pero las inversiones tendrán que responder a necesidades empresariales y de clientes concretas.

Quizá esa sea la principal diferencia respecto de la conversación que acompañó al nacimiento de la 5G. Entonces la industria comenzó frecuentemente por explicar todo lo que la nueva tecnología sería capaz de hacer. El informe de TelecomTV muestra ahora a operadores mucho más preocupados por saber quién pagará por esas capacidades, qué infraestructura puede reutilizarse, cuánto puede automatizarse y qué servicios necesitan realmente una nueva generación.

Si esa disciplina sobrevive a la inevitable carrera comercial por ser el primero en anunciar 6G, la próxima generación podría resultar menos espectacular para el consumidor y bastante más trascendente para la arquitectura de las telecomunicaciones. El cambio no sería que nuestros teléfonos funcionen simplemente más rápido. Sería que la red empiece a participar activamente en la inteligencia, el procesamiento y la percepción de millones de máquinas y sistemas autónomos. Y una de las conclusiones más interesantes que deja The AI-Native Path to 6G es precisamente que esa transformación no necesita esperar a 2030. Ya ha comenzado sobre las redes que existen hoy.

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Cuenta con más de 22 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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