Remar en dulce de leche, esa es la figura poética de los desafíos que deben sortearse en la Argentina. En horas en que la Cámara Argentina de Internet (Cabase) y el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) presentaron sus indicadores de conectividad, la coyuntura de las telecomunicaciones exhibe más desafíos que oportunidades.
TeleSemana.com realizó una comparativa estratégica de ambos trabajos porque su estudio permite ampliar el horizonte de sus resultados, no para buscar la grieta sino para comprender de forma más acabada la coyuntura de la industria. Pero también conversó sobre ello con los protagonistas.
Comparar y diferenciar, para entender
Un análisis comparativo de los indicadores del mercado de las telecomunicaciones que ofrecen los recientes relevamientos del Enacom y Cabase, exhiben que Argentina está en una rápida y desigual transformación. Eso, todo junto, sólo puede representar más desafíos. A groso modo, los ambos exhiben una mejora en los indicadores de conectividad aunque con diferencias en la penetración del servicio.
Cuando TeleSemana.com conversó con diferentes actores de la industria sobre este punto, la respuesta fue categórica: “la cifra declarada al Enacom rara vez es cierta, porque sobre ella se graban impuestos”. Cortito y al pié. Y esa es la fuente de información que utiliza el regulador local para elaborar sus métricas, a diferencia de Cabase, que se basa en una encuesta con alcance nacional, centrada en la experiencia de los usuarios.
Realizada esa aclaración de forma y fondo, hay que resaltar que un abordaje a ambos informes también ofrece discrepancias en cuanto a la penetración de los servicios, las velocidades de conexión y la adopción de tecnologías.
Mientras que Enacom reporta un alto promedio nacional de velocidad de descarga, impulsado por el despliegue de infraestructura de alta capacidad; el de Cabase advierte que buena parte de los hogares argentinos aún opera con velocidades de conexión limitadas. Y aunque esta divergencia contradictoria podría ser resultado de aquella diferencia metodológica ya salvada, las conclusiones que ofrecen pincelan el panorama. Por ejemplo, porque el mercado local atraviesa un proceso de cambio tecnológico, signado por la consolidación de la fibra óptica como medio de acceso dominante, especialmente en los centros urbanos.
En ese sentido, los centros urbanos dan cuenta de los desafíos estructurales, no sólo por la concentración en las cinco principales aglomeraciones del país (Provincia y Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, y Santa Fe; tanto fijo como móvil), sino porque la asequibilidad es el principal obstáculo para la adopción y mejora de los servicios, como consecuencia del alto costo de la conectividad en relación a los ingresos familiares.
Esto, a su vez, tiene dos consecuencias directas: frena la universalización del acceso y fomenta comportamientos como la piratería. Ambos impactan de forma negativa en la salud de la industria, tal como el reporte de Cabase lo registró.
Lo que surge de ambos abordajes exhibe la necesidad de continuar con los despliegues de fibra óptica, pero también de eliminar las barreras de consumo y los problemas de asequibilidad. De otro modo, sólo se logrará profundizar la brecha digital y desfinanciar la industria, con todo lo que ello conlleva.
Lo bueno: la conectividad al hogar, mejora
Tanto el reporte del Enacom como el de Cabase reflejan que la penetración de la conectividad fija avanza, y eso supone que el desarrollo digital del país mejora.
Mientras que Enacom reportó 12.25 millones de accesos a internet fijo y una tasa de penetración de 81.82 accesos por cada 100 hogares a nivel nacional, Cabase registró que ese porcentaje trepa hasta el 82,6 por ciento de los hogares; una diferencia de menos de un punto porcentual, insignificante desde el punto de vista estadístico.
En este punto, Cabase agrega un dato adicional: que el 17,4 por ciento de los hogares que aún no están conectados son, en su mayoría, los de menores ingresos o los que residen en las localidades más pequeñas; datos que exhiben que el desafío está vinculado a la inclusión de los segmentos socioeconómicamente más vulnerables de la población.
Asequibilidad, la gran barrera
La comparación de los datos económicos también impacta en las diferencias de los resultados de ambos reportes. Mientras que el regulador toma el ARPU declarado por los operadores, Cabase mide el costo promedio que paga el consumidor por el servicio (35.603 pesos o poco más de 26 dólares) que se ubica en el tres por ciento del ingreso promedio nacional (muy por encima del dos por ciento ideal y por debajo del cuatro por ciento del año anterior).
De las velocidades y la calidad del servicio
Mientras que el regulador exhibió una velocidad media nacional de descarga de 224.77 Mbps para el segundo trimestre de 2025 y que representa una mejora, Cabase es menos optimista y refleja que la calidad del servicio está atado a la capacidad de consumo de los usuarios, una realidad que es comprimida por las condiciones económicas del país. Por ejemplo, advierte que cerca de un cuarto de los hogares aún se encuentra con enlaces con menos de 20 Mbps.
En este punto de la comparación, otra vez, hay que recordar que la metodología impacta en el resultado y que Cabase, al tener una respuesta de primera mano de parte de los usuarios, puede ser más preciso.
La asequibilidad, entonces, se erige como una gran barrera de acceso. Y la brecha digital, un problema persistente.
Sobre la adopción de tecnologías y de infraestructura
Para entender qué pasa con esas variables de velocidades y de calidades de servicio, hay que mirar los despliegues de infraestructura. Aqui, ambos informes miden la distribución de las tecnologías de conectividad, pero el foco geográfico difiere.
Por ejemplo, Enacom se enfocó en la distribución nacional, donde la fibra óptica y el cablemódem tienen participaciones casi idénticas: 44,54 por ciento y 43,40 por ciento respectivamente; mientras que Cabase puso la lupa en las cinco provincias más pobladas del país (Buenos Aires -Ciudad y provincia-, Mendoza, Santa Fe y Córdoba) e identificó que la fibra óptica domina con el 52,5 por ciento de los hogares conectados, seguida por el cablemódem con 21,9 por ciento. En este escenario, la fibra óptica se muestra como consolidada.

Imagen: Marc Dalmulder/ Flickr
A su vez, el reporte del Enacom muestra que persisten desafíos migración tecnológica en las zonas menos urbanas, donde hay tecnologías como el cablemódem, ADSL y las conexiones inalámbricas, aún con gran participación.
Con todo, Cabase también destacó el crecimiento de la oferta, porque el 73 por ciento de los hogares accede a internet fijo en Argentina tienen al menos un proveedor de fibra óptica disponible en su zona. Esto, también sugiere que la barrera para la adopción no es la falta de despliegue, sino la decisión del consumidor de no contratar el servicio, entre otras razones por el costo (41 por ciento de las respuestas) y la conformidad con el proveedor actual (34 por ciento).
Conclusiones, desafíos y runrunes
El cruce de ambos informes ofrece una visión de 360 grados del mercado telco local: hablan de progreso en términos de infraestructura y de despliegue tecnológico, del crecimiento de la fibra óptica y del aumento de la velocidad media de descarga, demuestran que la industria invierte y moderniza sus redes.
Pero también exhiben que no hay un progreso homogéneo y que los desafíos persisten, que el mercado está segmentado en usuarios de elite que pueden disfrutar de velocidades muy altas y un gran reguero de usuarios que sufre tecnologías y velocidades de inferior capacidad; todo por falta de asequibilidad de los servicios.
Lo primero que surge es pensar en la necesidad de una visión holística y estratégica, no sólo para la industria, sino para facilitar que la conectividad pueda ser ese vector de apuntalamiento para el desarrollo del país.
¿Las políticas públicas podrían crear incentivos o marcos regulatorios que fomenten planes de conectividad de alta velocidad a costos más bajos para los segmentos de menores ingresos? ¿El sector privado podría colaborar con el desarrollo de nuevos modelos de negocio que permitan superar las barreras del costo?
Hay una oportunidad que tiene capacidad de negocio, pero también un fin social urgente: conectar a ese 17,4 por ciento de los hogares aún desconectados, como también animar a la migración de los usuarios de baja velocidad a ofertas que mejoren su experiencia, no sólo por la calidad del servicio sino por el precio.
¿…Y los runrunes?
Los dejé para el final.
En el marco del encuentro realizado al calor de la Cámara, sirvió como excusa para conversar con la industria, donde hubo mucho radio pasillo. Algo en on, pero mucho en off.
Con el micrófono encendido, fue Ariel Graizer, presidente de la Cabase, quien disparó la frase más provocadora: “no hay regulación, no hay política que promueva la industria”.
“Como resumen, yo te diría que, a pesar de todos los inconvenientes, seguimos creciendo. Y crecimos. Y hubo más instalación de fibra, y hubo más mejora en la velocidad y en la calidad del servicio. A pesar de todas las incertidumbres, en estos seis las pymes cooperativas seguimos avanzando”.
Pero el resto de los actores prefirió conversar en off, para poder sincerar su mirada. La preocupación de los pequeños prestadores pasa por la falta de lineamientos que los fomente y que, en muchos casos, los postergue.
Por ejemplo, advierten que la modificación del Fondo de Servicio Universal (FSU) representó “una gran incertidumbre, que todavía lo sigue siendo. Esto podría haber incidido de forma positiva en la asequibilidad, pero no lo hizo porque el último año no se ejecutó. Y todavía falta que nos digan cuáles van a ser los planes”, dijo un ejecutivo de la industria a TeleSeamana.com, que también reclamó detalles del anunciado Plan de infraestructura, que, hasta ahora, sólo fue “un lindo título”.
Otra de las decisiones del Enacom que no fueron bien recibida por el ecosistema de los ISPs, fue la vinculada a la oferta de redes privadas 5G para mercados verticales, porque los dejaría de lado.
Dijeron a TeleSemana.com no entender el plan: “Nosotros estamos poniendo plata para que alguien de afuera venga y nos compita, en vez de que estemos nosotros en el diálogo. Está raro, porque, si eso sale del uno por ciento que yo pago ¿no puedo aplicar?, ¿cómo es esto?”
En sus miradas, también hay lamentos sobre como funciona la empresa satelital argentina, Arsat, y advierten que el desfinanciamiento ejercido la llevó a “dejar de ser un actor relevante en el mercado porque no vende, porque no tiene capacidad, porque no tiene la agilidad necesaria para acompañar el crecimiento de los ISPs.
Y, como Arsat no tiene disponibilidad “el mercado se las arregló sin Arsat, hoy el escenario es distinto, nadie se juega a Arsat sólo”, sentenciaron en radio pasillo. Aunque valoran la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo), se quejan porque el datacenter no ofrece soluciones y hasta hay quien hace dos años espera tener racks allí, sin suerte.
La cuestión impositiva, como siempre, está en el temario: ingresos brutos, las tasas del espacio aéreo y más. “Uno de los mayores problemas que tenemos en la industria es que más del 45 por ciento en promedio del abono de Internet son impuestos o tasas municipales. Y en algunos lugares, el ingreso bruto ha sido aumentado para esta industria en vez de reducido” resaltaron.
Pero también evocaron la promoción impositiva que hizo Brasil, durante el gobierno de Dilma Rousseff, que permitió dar lugar a otros actores, facilitar el compartimiento de infraestructura y facilitar el uso de la banda de 6 GHz; aunque advierten que hoy toda esa envergadura se esté desmontando.
“Estamos hablando de la regulación que sostenida en el tiempo hizo que el 65 por ciento del mercado banda ancha sea de ISPs. No sólo el mercado, sino la fibra. El 65 por ciento de la fibra en Brasil la tienen los ISP chicos y medianos. Arriesgo que en Argentina pasa lo mismo”, dijeron actores de esta industria y pusieron en valor toda la inversión realizada en los últimos años donde “toda la rentabilidad que te daba el negocio la ponías en fibra y compraba ONUs y OLTs para hacer un barrio nuevo. Eso es lo que hicimos bien”, concluyeron.




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