El regulador brasilero insiste en la necesidad de atender el problema de la sostenibilidad espacial

Anatel trajo a la industria un debate que es global y que no sólo involucra la salud ambiental, sino también la viabilidad del negocio

En semanas en que Brasil es la sede de la cita medioambiental de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), la Agencia Nacional de Telecomunicaciones local (Anatel) redobló su apuesta en el tema: no sólo porque logró el hito de recolección de basura electrónica -para su posterior reutilización-, sino porque  planteó los desafíos que involucra avanzar con la sostenibilidad espacial.

Del uso sostenible de las órbitas y el espectro

A un año de haber lanzado una alerta regulatoria en materia de exploración y explotación satelital, y propuesto su revisión, la Anatel desarrolló una reunión conjunta entre el Comité de Infraestructura (C-INT) y el Comité de Espectro y Órbita (CEO), formado por miembros de Anatel, a la que también asistieron otros especialistas y técnicos de la industria para profundizar en los desafíos, los riesgos y las oportunidades del uso sostenible de las órbitas y el espectro.

Se trató de una reunión prevista por la Resolución n.º 91/2025 (expediente n.º 53500.114602/2023-73), con el afán de promover el debate técnicos y el desarrollo de estudios que evaluaran el impacto regulatorio al respecto de la industria satelital, previsto en la Agenda Regulatoria 2025-2026. Pero en ese marco de debate, también se había emitido una alerta regulatoria tendiente a destacar la necesidad de revisar el marco regulatorio actual, vinculados a la competencia, la sostenibilidad especial y la soberanía digital.

Mientras la Agencia analiza el impacto regulatorio de su agenda, planifica iniciativas, entre las que se ponderan costos para los operadores, pero también fomento. Por ejemplo, se pondera incluir imposiciones para que aquellos operadores satelitales que poseen grandes constelaciones garanticen la desorbitación de los equipos al final de la vida útil. También se evalúa  crear incentivo para la innovación y probado instrumentos flexibles, como los sandboxes regulatorios, para proyectos experimentales, como es el caso del servicio móvil directo al satélite (D2D, por sus siglas en inglés); a la vez que se planifica el fomento a la competencia.

Imagen creada con Gemini

“La sostenibilidad espacial ha adquirido una importancia central en la nueva economía espacial, caracterizada por la proliferación de grandes constelaciones de satélites no geoestacionarios, la rápida ocupación de la órbita terrestre baja y la necesidad global de una gobernanza moderna, responsable y eficiente de los recursos orbitales y espectrales”, dijo Carlos Baigorri,  presidente de Anatel, quien se había valorado en varias oportunidades sobre este nicho como una prioridad estratégica para la Agencia, especialmente a la luz de las transformaciones dadas por la industria satelital.

“Este nuevo ecosistema exige que las autoridades reguladoras, como Anatel, actúen con una visión a largo plazo, con coordinación internacional y centradas en la protección de la soberanía, la competencia y la seguridad, buscando estar a la vanguardia de esta tecnología”, agregó Baigorri.

Al momento de precisar el rol de los operadores, la Gerente del Espectro de Radiodifusión local, Kim Mota, repasó que Brasil ya autorizó a varios sistemas LEO y MEO, entre los que enumeró a Starlink, OneWeb, Kuiper, Telesat, Kepler, Iridium, Globalstar, Sateliot y Myriota.

El encuentro también fue ámbito para que se compartiera información procedente de estudios internacionales, vinculados a la capacidad orbital,  en los que se estimó límites que van desde 72 000 satélites hasta escenarios que permitirían millones, en función de las medidas de mitigación y las normas establecidas para el fin de vida útil.

Según concluyó la Agencia, se trata de la demostración de que la sostenibilidad orbital depende no solo de la geometría, sino también de las rutinas de maniobrabilidad, la retirada posterior a la misión, la coordinación del tráfico, los límites de tolerancia orbital, el intercambio de datos de seguimiento, las normas de Densidad de Potencia de Interferencia de Punto a Punto (EPFD, por sus siglas en inglés) y de potencia, y las políticas de transparencia y notificación.

A modo de resumen, la Agencia destacó que el sector satelital tuvo una disrupción histórica en los últimos cinco años, algo que explica el lanzamiento de unos 5.800 nuevos satélites solo entre 2023 y 2024, impulsado por los servicios de banda ancha globales a través de constelaciones LEO a gran escala.

Basura que orbita

Anatel no es la única preocupada la necesidad de avanzar con estrategias que permitan mitigar la basura. Hace tres años, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) planteó el tema y su preocupación ante la Cumbre Aeroespacial Global 2022; algo que también se planteó al condicionar el despliegue de la constelación de Amazon, el Proyecto Kuiper.

En esta reunión reciente, Anatel ofreció datos oficiales que precisan que desde 1957 el mundo puso en órbita más de 23.000 satélites y que 15.860 de ellos, aún están en órbita coexistiendo con basura espacial: 54.000 objetos de más de 10 cm; 1,3 millones de entre 1 y 10 cm; y 140 millones de menos de 1 cm. Y planteó la urgencia de contar con políticas globales para la coordinación orbital, la restricción de las tolerancias de deriva y la reducción del riesgo de colisiones.

Imagen de waldemar en Unsplash

“Ante este escenario, surgen cuestiones fundamentales, tales como: el límite sostenible para el número de satélites que operan sobre territorio brasileño; la coexistencia de constelaciones de diferentes tamaños y arquitecturas; la protección de los servicios GEO, la radioastronomía, las misiones científicas y las órbitas futuras; garantizar que las nuevas autorizaciones se ajusten a los criterios para el uso eficiente del espectro y las órbitas; y preservar una competencia sana en el mercado brasileño de satélites, evitando prácticas que puedan perjudicar la rivalidad o limitar la innovación”, dijo la agencia en su anuncio.

“La Agencia reafirma su compromiso con la soberanía nacional, la promoción de la competencia leal, el uso eficiente y sostenible del espectro y las órbitas, y la expansión de la conectividad en el país. Estos esfuerzos posicionan a Anatel como protagonista en la gobernanza global del espacio, una infraestructura estratégica para el futuro de las telecomunicaciones brasileñas”, dijo el consejero Alexandre Freire.

Entre las visiones a desarrollar, la mirada de la Agencia de cara a la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones (CMR-27), pero también posibles medidas que se podrían tomar en el país, se destacó, por ejemplo, la propuesta exigir planes de desorbitación para los nuevos satélites NGEO; establecer un punto de contacto para la coordinación orbital y la vigilancia del espacio.

También se planteó la posibilidad de verificar el uso eficiente del espectro antes de nuevas autorizaciones; crear reglas asimétricas para grandes constelaciones y establecer indicadores de sostenibilidad orbital; a la vez que cooperar con la Agencia Espacial Brasileña (AEB) y el Comando de la Fuerza Aérea; y sumar a las universidades.

“La nueva era espacial en las telecomunicaciones ya es una realidad. Y Anatel está preparada para liderar este proceso con responsabilidad, excelencia técnica y una visión de futuro”, concluyó Freire.

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Noelia Tellez Tejada se desempeña como Editora Adjunta en TeleSemana.com. Periodista y analista, acredita más de 20 años de labor ininterrumpida en medios gráficos, digitales y radiales. Está especializada en tecnología, negocios y telecomunicaciones. Su correo es [email protected]