La tecnología de conectividad satelital de banda ancha directa al dispositivo (D2D, por sus siglas en inglés) avanza en la región, según el reciente reporte publicado por Ookla Research, en el que se destaca al crecimiento registrado en Chile y Perú, y la expansión que se está dando en Ecuador y Brasil. Su mayor virtud pasa por posicionarse como una solución efectiva para conectar zonas sin cobertura celular terrestre, algo que explica su uso domiciliario rural, pero que también destaca como atractivo para los usuarios móviles. En ese horizonte, operadores como Starlink y AST SpaceMobile compiten por espectro y tienden alianzas con los operadores locales.
El estudio no mide activaciones comerciales ni tráfico total, sino teléfonos Android que se conectaron directamente a satélites y que fueron detectados mediante escaneos automáticos de señal. En esos casos, Ookla contabilizó cada dispositivo conectado, como máximo una vez al día, y denominó a esa medición “conexiones diarias únicas” dado que la tecnología permite que un teléfono compatible se comunique con un satélite sin antena parabólica ni equipos adicionales, utilizando para ello espectro de operadores móviles asociados.
Los principales hallazgos
Las viviendas rurales, la explotación minera y la conectividad en rutas destaca entre los usos que se dan en las dos latitudes en las que Ookla observó mayor adopción, Chile y Perú, en un relevamiento que recopiló información entre enero y septiembre de 2026 y que evidenció avances respecto al reporte anterior que involucraba una medición global. Se detectó, por ejemplo, que el 44 por ciento de las conexiones estacionarias de Chile ocurrió en lugares habitados, mientras que en Perú el 18 por ciento estuvo relacionado con la actividad minera y sus poblaciones linderas.
En cuanto a la evolución, Ookla calculó que la proporción de teléfonos conectados mediante D2D en Chile se multiplicó por alrededor de 2,4 por ciento desde enero de 2026, aunque partía de una base reducida. En Perú, a su vez, aumentó aproximadamente 1,8 veces durante el mismo periodo. En un día típico de septiembre, por ejemplo, la proporción medida en Chile fue aproximadamente del doble de la observada en Estados Unidos, un tercio superior a la de Canadá y ligeramente por encima de la de Australia.

Imagen creada con IA
Ese crecimiento coincide con latitudes en las que la cobertura móvil alcanza a la población con más facilidad que al territorio. En ese sentido, el reporte trae datos de la GSMA Intelligence en los que se advierte que el cinco por ciento de la población de América Latina y el Caribe, unos 31 millones de personas, vive sin señal celular. Sin embargo, hasta el 90 por ciento de la superficie de países como Chile y Perú carece de cobertura, debido a la baja densidad de población en áreas de los Andes, la Amazonía, la Patagonia y sus zonas desérticas.
Las mediciones de Speedtest que se incorporan a este el informe situaron a la proporción de teléfonos sin servicio en el tercer trimestre de 2026 en el 2,9 por ciento de los usuarios de Chile y del 3,6 por ciento de Perú, frente a alrededor de 1,4 por ciento que se exhiben en otros países como, por ejemplo, Estados Unidos; lo que explica por qué una conexión satelital limitada a mensajería y datos puede complementar la red terrestre en lugares donde instalar una radiobase resulta difícil o donde la señal es irregular.
En el caso de Chile, por ejemplo, Ookla atribuyó alrededor del 27 por ciento de las conexiones D2D estacionarias a viviendas aisladas, junto con otro 12 por ciento a aldeas y caseríos. En este caso, la minería concentró aproximadamente el 12 por ciento de los usos; junto con un seis por ciento producto de la demanda de otros sitios industriales y comerciales. A su vez, las instalaciones energéticas ocuparon el 3,5 por ciento de los usos; y las granjas y plantaciones, el cuatro por ciento. Y, de todo el país, destacó la Araucanía al reunir cerca del 14 por ciento de las conexiones estacionarias medidas.
En el caso de Perú, a su vez, el uso estuvo asociado a la demanda de las poblaciones rurales y las actividades extractivas. Las aldeas y caseríos representaron el 18 por ciento de las conexiones estacionarias analizadas por Ookla; los pueblos rurales, el 10 por ciento; las viviendas aisladas, el nueve por ciento; y las comunidades ribereñas, el 6,5 por ciento. A ellos se sumaron las minas formales y plantas de procesamiento de esta actividad, que sumaron alrededor del 11 por ciento; junto con la minería informal que alcanzó el cuatro por ciento. Al incorporar los pueblos mineros, la proporción relacionada con esa actividad llegó al 18 por ciento.
A la vez, el cruce con los mapas de cobertura publicados por el regulador local, el Osiptel, mostró que el 47 por ciento de las conexiones estacionarias de Perú se produjo fuera de la huella que ostentan los operadores móviles locales: Claro, Movistar, Entel y Bitel. Inclusive, precisó que cerca de una cuarta parte se ubicó a más de un kilómetro del límite de cobertura más próximo y el seis por ciento, a más de 10 kilómetros. El resto ocurrió dentro de áreas declaradas con servicio, algo que Ookla atribuyó como posibilidad a señales irregulares, diferencias en los mapas, condiciones del terreno, disponibilidad de roaming o cambios momentáneos entre la red terrestre y la satelital.
En el plano comercial chileno, a su vez, Entel informó que alrededor del 10 por ciento de los clientes que portaron su línea hacia la operadora durante el segundo trimestre de 2026 lo hicieron específicamente por su servicio D2D con tecnología de Starlink. El país fue el primero en la región en ofrecer D2D de forma comercial.
Y, en este caso, Ookla lo atribuyó a la competencia de precios que se registra entre los cuatro operadores móviles que se disputan el mercado local, donde la conectividad satelital funciona como un elemento de diferenciación además de ampliar el alcance geográfico del servicio.
D2D en expansión latinoamericana
Otro de los elementos que surgen del reporte son los que señalan que la actividad se extiende a otros mercados. La Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT), la empresa pública de telecomunicaciones del Ecuador, lanzó el servicio D2D de Starlink en ese país hace pocas semanas, en septiembre de 2026. Algo que Ookla midio y registró conexiones en 20 de las 24 provincias durante los primeros 11 días.
Pero en este relevamiento también se detectó actividad en Costa Rica, Panamá y Jamaica, mientras que en Venezuela las mediciones disminuyeron después de activaciones temporales asociadas a un terremoto y que en la Argentina avanza también la apuesta regladora para gestionar la convivencia entre conexiones satelitales y terrestres. Una presencia que se suma a los logros conquistados esta misma semana en Brasil, tanto por Starlink como por AST SpaceMobile, y la iniciativa experimental via sandbox de Colombia. Ninguno, en los términos de soberanía que inauguró Canadá.
Con todo, el análisis de Ookla, -que está disponible aquí- da cuenta de que el servicio de D2D es una capa complementaria para extender comunicaciones básicas más allá de las radiobases, pero también en los bordes e incluso dentro de las áreas de cobertura declaradas. La brecha digital y las apuestas de desarrollo productivo requieren de mayores capacidades y alcances, algo que el D2D está dispuesto a salvar.



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