“En Telefónica asumimos el reto indiscutible de ser la mejor forma de acceso de los ciudadanos, empresas e instituciones a las tecnologías digitales. Ser una de las mejores telcos de Europa en 2030 y ser una de las mejores telcos del mundo en 2035. Con este objetivo, queremos transformar la compañía de forma integral”, sostuvo Marc Murtra, presidente de la compañía, en su discurso de cierre de la Junta General de Accionistas de Telefónica, celebrada este 26 de marzo de 2026, en Madrid, en la que se acordó al plan de largo plazo, se hicieron nombramientos y revelaron indicadores estratégicos.
“No venimos a hablar de intenciones, venimos a hablar de ejecución y resultados. Telefónica cumple y cumplirá”, sostuvo Murtra y lanzó una ambiciosa vara a cuatro años y hasta la década siguiente.
Algunos de los puntos clave de la Junta involucraron cuestiones de forma administrativa. Hubo una renovación de miembros del Consejo, donde fue reelecta María Luisa García Blanco y se nombró a cuatro nuevas consejeras independientes: Anna Martínez Balañá, Mónica Rey Amado, Jane Thompson y el consejero César Mascaraque Alonso; se confirmó el pago del segundo tramo del dividendo de 2025 (0,15 euros por acción) en efectivo para el próximo 18 de junio; y se mantuvo a PwC como auditor hasta 2029, a la vez que se aprobó la política de remuneraciones 2027-2029.
También se exhibieron los resultados financieros de 2025, donde sus ingresos superaron los 35.000 millones de euros y eso supuso un crecimiento interanual del 1,5 por ciento; su flujo de caja libre sobrepasó los 2.000 millones de euros, y su EBITDA ajustado creció un dos por ciento.
Lo más destacado es, sin dudas, la visión estratégica exhibida, donde Murtra planteó que la operadora pasó de las “intenciones” a la “ejecución” de un ambicioso plan estratégico con el que busca ser la mejor telco de Europa para 2030, y del mundo hacia 2035.

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Se trata de una transformación centrada en cinco ejes: consolidar el liderazgo europeo, apostar por la innovación y la competitividad, poner al usuario en el centro de la apuesta, reivindicar a Telefónica en su rol institucional para España y Europa, y desarrollar rigurosidad en la gestión.
A un año del desembarco
Hace un año, Murtra había sido ratificado en su cargo. En aquel momento, había precisado que el objetivo pasaba por centrarse en Europa y Brasil, a la vez que desprenderse de Hispam. Y eso hizo.
“Hace un año comparecí ante ustedes, recién llegado a esta presidencia, para explicar el rumbo que queríamos dar a Telefónica: reforzar nuestra apuesta estratégica por Europa, simplificar la compañía concentrándonos en nuestros mercados core, y avanzar en la reducción de nuestra exposición en Hispanoamérica. Y hoy comparezco ante ustedes por segunda vez como presidente con un objetivo claro: rendir cuentas. (…) Hace 15 meses iniciamos una etapa de transformación profunda”, destacó Murtra.
Y subrayó que “apostamos por la consolidación en los mercados clave y avanzamos en la ejecución de nuestra estrategia de desinversión en Hispanoamérica. Hemos culminado nuestra salida de Perú, Uruguay, Ecuador, Colombia y Chile. Nos concentramos en nuestros cuatro mercados core: España, Reino Unido, Alemania y Brasil. Menos dispersión. Más foco”.
Lo cierto es que el proceso de desinversión de la operadora en América Latina fue veloz: comenzó en febrero en Argentina, cuando vendió la filial a Telecom; continuó en Perú en abril al concretar el pase a Integratel. En mayo se conoció la venta a de la operación en Uruguay a Millicom, que en junio también se haría de la filial en Ecuador, y que recién en 2026 concretó el traspaso de Movistar Colombia y de Movistar Chile, hace dos y un mes, respectivamente. Y quedan pendientes otras, como las de México y de Venezuela.
Cinco ejes, a cinco años
“Europa necesita operadores fuertes, con capacidad de inversión, con escala suficiente, con visión estratégica”, dijo Murtra y contextualizó: “En el creciente escenario de inestabilidad geopolítica en el que vivimos, defendemos con firmeza la consolidación del sector en Europa como condición necesaria para crear soberanía tecnológica europea”. Ese llamado a consolidación se hace desde hace un año y fue el motivo por el que cientos de pequeños prestadores elevaran su voz en disidencia.
“La fragmentación del mercado europeo limita la escala, reduce la inversión y dificulta la innovación. El mundo tecnológico no es de dos, es de tres. No es solo China y Estados Unidos, es también Europa”, demandó y apuntaló la apuesta: “Telefónica quiere formar parte de esta respuesta europea”.

Imagen: Jon Tyson/Unsplash
La prioridad pasa por la defensa de la consolidación del sector para ganar escala frente a Estados Unidos y China, seguido por una firme apuesta por la inteligencia artificial (IA), la nube soberana que posee 17 nodos edge en España, soluciones de conectividad crítica como las que ofrece a través de Titan Connect– y con foco en el cliente.
En ese marco, la estrategia involucra la reivindicación de Telefónica como activo estratégico para la soberanía tecnológica de España y Europa, entre los que se destacan programas de formación en IA y ciberseguridad; junto con disciplina financiera.
“Telefónica es una empresa que gestiona tecnología crítica, pero también somos un activo estratégico para España y para Europa. Somos motor económico, somos cohesión social, somos infraestructura crítica”, dijo y ponderó que “somos una compañía comprometida más allá del negocio. Reivindicamos nuestro papel como motor de la economía española y la soberanía tecnológica europea”. Agregó: “Tenemos un plan a cinco años, pero ya estamos construyendo una compañía más fuerte, más eficiente, más rentable, más disciplinada, más preparada para competir globalmente”.
La perspectiva es clara: la era de Telefónica Hispam llegó a su fin y dejó el mapa divido en dos: por un lado, Brasil se erige como su “pie” en la región por valorar que es un mercado estatégico e individual, y en el que concentra sus desembolsos en 5G, fibra óptica y soluciones digitales (B2B); por el otro, queda la apuesta por cerrar su experiencia mexicana, en la que actúa como operador móvil virtual, y la venezolana. Esto para la región se transformó en una reconfiguración furiosa del mercado, donde Millicom gana lugares. Por lo demás, la visión de Telefónica hacia 2035 está puesta en Europa y su soberanía digital, pero también en lograr un posicionamiento más estratégico global.
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