México cuenta con alrededor de 66 centros de datos operativos, donde Querétaro destaca por concentrar 19 de ellos (aquí)-. Sin embargo, algunas otras estimaciones más amplias (aquí) elevan ese indicador hasta las 150 instalaciones. Pero esa no es la novedad. La novedad radica en que la presidenta Claudia Sheinbaum planteó que el país no proyecta ser el centro de datos del mundo. Dijo que impulsará a esa industria pero que no centrará en ella el desarrollo del país por su alto consumo de agua, energía y baja generación de empleo. Un debate que crece en la región.
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Las declaraciones de la primera mandataria mexicana se realizaron en el marco de la conferencia matutina del 18 de agosto de 2026, encuentro con la prensa que es conocida como “La mañanera del pueblo”, en la que Sheinbaum fue consultada sobre las iniciativas tendientes a mejorar el sistema eléctrico del país, consecuencia de los frecuentes apagones que sufre la red de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Y, a raíz de las preguntas relacionadas a los requerimientos de la red eléctrica nacional y la escasez de recursos y las posibles inversiones, Sheinbaun sentenció que: “Sí, tenemos que tener centros de datos para avanzar en inteligencia artificial, pero no necesariamente México debe ser el centro de datos de otros lugares del mundo, porque requieren mucho consumo de energía, mucho consumo de agua”.

Imagen creada con IA
Dio cuenta de la necesidad estructural del desafío energético, sobre todo en materia de distribución y transmisión, más que en generación y detalló que el país tiene proyectado crecer en 28.000 megawats, “es una cifra histórica de crecimiento, donde una parte es de fuentes renovables de energía y la otra en ciclos combinados a gas natural”, dijo. También resaltó que “las inversiones en energía no son de un día para el otro” y precisó que el gobierno está trabajando en un esquema inversor mixto, 54 por ciento público y 46 por ciento privado, para hacer crecer la capacidad de la industria eléctrica.
Y si de industria de gran consumo eléctrico se trata, la de data centers fue la primera en mencionarse por algo que no es casual: en Querétaro hay frecuentes cortes de luz y es donde más centros de datos se están emplazando.
“Los centros de datos no son la panacea. Sí se necesitan para la IA pero no necesariamente el crecimiento de México debe estar sustentado en centros de datos. Sí, tenemos que tener centros de datos para avanzar en IA pero no, necesariamente, México tiene que ser el centro de datos de otros lugares del mundo porque requiere mucho consumo de energía y de agua”, sentenció y destacó los emplazamientos de estas infraestructuras en destinos como Querétaro.
Por caso, este estado ubicado en el centro de México y reconocido por su arquitectura colonial, fue elegido por Microsoft, Amazon, KIO, ODATA/Aligned, Ascenty y Equinix, entre otros, para formalizar sus instalaciones.
Y redobló la apuesta, en relación a que hay de todo tipo de inversiones que se hacen en el país, donde la destinada a centros de datos es una de ellas. “Y los centros de datos ahí…. donde se los necesiten y como se los necesiten. Porque te generan mucho crecimiento económico pero muy poco empleo, mucho consumo de recursos naturales y claro que tenemos que tener los necesarios para desarrollar inteligencia artificial en el país, pero con una planeación”.
En diálogo con TeleSemana.com, la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) dio cuenta de los desafíos que estas iniciativas implican y que se suman a otros, como que el país necesitará contar con 1.5 gigavatios (GW) de potencia instalada en centros de datos hacia 2030 (distante de los 250 MW actuales operativos y otros 74 MW en construcción), para dar cuenta con la demanda de esta industria que crece, según las estimaciones ofrecidas a EFE. Inclusive, que para ese momento (tan sólo, cuatro años por delante), esta industria podría atraer inversiones por hasta 18.000 millones de dólares y aportar más del cinco por ciento del PBI nacional.
En diálogo con TeleSemana.com, fue la presidenta de esta Asociación, Adriana Rivera Cerecedo, quien estimó también que la economía digital vinculada a los centros de datos podría mover más de 73.500 millones de dólares, y esto supone una apuesta centrada en el desarrollo de estas infraestructuras.
El desafío es grande, porque el desarrollo del país requiere de lograr un equilibrio entre la necesidad de priorizar sectores que generen empleo directo y apostar por las nuevas industrias, a la vez que proteger los recursos naturales que, en el caso de los centros de datos, plantean una fuerte presión sobre la red eléctrica y el suministro de agua para abastecer sus sistemas de enfriamiento y procesamiento de la infraestructura digital.
Un debate, “el” debate
La forma en que la industria de los centros de datos se desarrolle a futuro es un tema de fuertes tensiones del presente. Sobre todo, si el foco se pone en la necesidad de lograr ese equilibrio antes mencionado, donde la sostenibilidad financiera y la innovación, se amiguen con los desafíos medioambientales y sociales.
El caso de la reciente moratoria establecida en Nueva York es, quizá, el más emblemático porque supone un debate regulatorio urgente y que -sin necesariamente el mismo resultado categórico- se ensaya en otras latitudes. Pero no sólo eso: recientes informes revelaron que las presiones regulatorias del Norte se traducen en las migraciones inversoras hacia el Sur.

Pixabay – Elchinator
En la región, Brasil ofrece espacio a las discusiones sobre el consumo masivo de electricidad que demandan los hiperescaladores de inteligencia artificial, para evitar saturar las redes locales y se garanticen acuerdos de energía limpia (PPAs). Pero además de discutirlo, se lo busca avanzar también con otros instrumentos, como la sanción de un régimen tributario beneficioso, conocido como Redata. Y lo hace en el marco de una Política Nacional que, estrategia mediante, aspira a dejar de importar ciertos servicios digitales para comenzar a exportarlos, con objetivos claros de neoindustrialización y conectividad significativa.
Otro de los referentes del caso es Chile, donde la matriz solar y eólica robusta no dejó exento al país de los debates ambientales, que llevaron a modificar proyectos de empresas como Google para obligarlos a cambiar los sistemas de enfriamiento de agua por aire para proteger mantos acuíferos.
En el Cono Sur, Uruguay logró posicionarse como polo de atracción, gracias a la estabilidad de su red eléctrica de fuente renovable; camino que también transita Paraguay; mientras que la Argentina, a pesar de contar con talento calificado e infraestructura, está lejos de todos los debates y la estrategia es de apertura total, aunque sin ningún tipo de inversión confirmada.

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