Las calles de Brasil aún laten al ritmo de lo que hasta hace horas fue un mantra “ole olé olá, Lula, Lula”, luego que Luiz Innacio Lula da Silva ganara la segunda vuelta electoral con el 51.75 por ciento de los votos, frente a Flávio Bolsonaro (48.25 por ciento). Esto involucró una remontada histórica, tras haberse ubicado segundo en la primera vuelta, en semanas en las que también se puso en juego el rol de las plataformas.
La regulación de las plataformas digitales y el rol de las big techs en Brasil, la apuesta estratégica vinculada al desarrollo de la inteligencia artificial (IA), con soberanía y neoindustrialización, además del posicionamiento que esto supone en materia de geopolítica, son algunos de los lineamientos que avizoran las apuestas en las que se abrevarán esfuerzos en esta, la cuarta gestión de Lula como presidente de Brasil.
“Vamos a tener que regular”
En un discurso ofrecido en el cierre de la contienda electoral -disponible aquí-, Lula destacó que tuvo el desafío adicional de “ganar a la intromisión que vino de afuera, a través de plataformas digitales, y que nosotros vamos a tener que regular”.
“No es posible que no tengamos conciencia de que el crimen en el mundo digital tiene que ser tratado como un crimen en la vida real. No podemos tener empresas monstruosas y grandes, ganando millones y millones sin pagar ningún impuesto para este país, e intentando dirigir el resultado electoral de este país” sostuvo.

“Tengo que gobernar para 215 millones. Tengo que gobernar para todas las ciudades”, dijo y señaló que “llevará muy en serio” políticas públicas de cuidado, de respeto a las mujeres, la diversidad religiosa y la educación.
“Voy a continuar haciendo la revolución en la educación brasileña”, dijo y anunció la universalización de la escuela de tiempo integral, además de fomentar el acompañamiento mediante programas que faciliten el estudio joven, por sobre la necesidad de trabajar.
“Vamos a enseñar más matemática, más ingeniería, porque no quiero depender de inteligencia artificial chino-americana. Quiero crear una brasileña. Nosotros tenemos que aprovechar el potencial energético de un país que tal vez sea el que tenga más capacidad de energía renovable para traer para acá los datos necesarios para acumular también nuestros datos para Brasil”
“Y vamos a tener que dejar una parte de los datos para las informaciones brasileñas. Nosotros queremos hacer de este país un país que pare de ser un país de desarrollo y de transformación. Mucha inversión en la economía digital, en la economía verde y en la economía creativa”, sostuvo e instó a “ejercitar el potencial creativo de este pueblo para dejar de ser un país periférico”.
“Queremos ser un país central en las decisiones políticas, económicas y en la decisión por la paz. Vamos a enseñar al mundo cómo se tratan las políticas climáticas en este país”.
“Tengo un orgullo muy grande. Primero porque soy el único presidente de la República, un metalúrgico y sin estudio universitario, elegido cuatro veces democráticamente para poder hacer eso”, dijo, y adelantó lo que resulta casi obvio, que no irá por un posible quinto mandato, e invitó al debate para la construcción de su próxima asunción.
“Tengo dos meses por delante para discutir el gobierno. Quiero reunirme con los empresarios. Quiero reunirme con los educadores. Quiero reunirme con los científicos. Quiero reunirme con las mujeres. (…) El día 27 completaré 81 años de edad y quiero asumir un compromiso frente a la prensa y frente a ustedes: voy a hacer el mejor mandato que un presidente haya hecho en la historia de este país”, apostó Lula.
Brasil… ¡larararará, rarará, rarará! Brasil… ¡Brasil!
Grosso modo, los mandatos de Lula se caracterizaron por políticas públicas que apostaron por la reducción de la desigualdad y el crecimiento económico con inclusión y movilidad social, con estrategias de promoción educativa y de proyección internacional, a través de ámbitos como BRICS, UNASUR y CELAC, en los que planteó, por ejemplo, la necesidad de robustecer la resiliencia de las infraestructuras de las comunicaciones para el Sur Global.
En sus cuatro elecciones presidenciales (2002, con 61,3 por ciento de los votos; 2006, con 60,8 por ciento; 2022, con 50,9 por ciento, y 2026, con 51,8 por ciento), la gestión de Lula fue sumando matices estratégicos y geopolíticos a sus lineamientos y posicionamientos. Por ejemplo, los vinculados a la reindustrialización del país y su incorporación en la cadena de valor de la IA, pero también de la industria de los semiconductores y los centros de datos, con cuidado medioambiental.
Para esto, se avanzó en reformas tributarias y la promoción de inversiones, como fueron, por ejemplo, la simplificación del sistema impositivo y el lanzamiento de la agenda de reindustrialización (Nova Indústria Brasil) y del Plan de Aceleración del Crecimiento (Nuevo PAC) enfocado en infraestructura, transición energética y digitalización.
Estos pasos involucraron, inclusive, a apostar por multiplicar la competitividad digital federal, sin descuidar las urgencias medioambientales, ni las aspiraciones de hacerlo con soberanía. Y, por eso, también se posicionó en el tablero geopolítico.
Sólo este año se sumaron la creación del Régimen Tributario Especial para los Servicios de Centros de Datos (Redata) con incentivos fiscales para impulsar su infraestructura de datos e IA mediante la suspensión de impuestos federales a cambio de inversión local, metas socioambientales y el uso de energías renovables.
Se trata de una medida que aún no fue reglamentada y que, durante las semanas que precedieron a este resultado electoral, fue un llamamiento generalizado de los actores alcanzados para contar con una letra que la dejara íntegramente en vigencia; por las dudas.

Inteligencia artificial – Crédito: Pixabay – Yamu Jay
Con todo esto, Brasil logró posicionarse segundo en el podio regional de IA , junto con Chile y Uruguay, que ostenta el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2026), realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA).
Sin embargo, aunque cuente con una política pública con presupuesto, presentada hace dos años bajo el nombre de Plan Brasileño de Inteligencia Artificial (PBIA), y una meta-estrategia de neoindustrialización, que también contempla un presupuesto, su capacidad relativa está muy condicionada por las posibilidades materiales y simbólicas que sí ostentan los países centrales. Por eso, que Lula hable de la necesidad de vencer su condición de periférico, habla de la escala de la ambición de esta, su última gestión.
En las primeras horas de este resultado electoral, surgen los disparadores ya anunciados de la apuesta por regular las redes sociales y las plataformas de IA, a la vez que empardar los delitos digitales con los de la vida real; sobre todo si esto supone una afectación a la vida en democracia.
En particular, el Tribunal Superior Electoral (TSE) y el Ministerio Público Electoral investigan a Meta por denuncias vinculadas a su falta de neutralidad en materia de candidaturas, algo que la empresa atribuyó a fallas técnicas.
Así, a dos días de celebrar su cumpleaños número 81, Lula recaudó los votos para garantizar su cuarto mandato y redoblar la apuesta de una gestión que promete hacer historia.
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